17 nov. 2011

Miseria política: Aceptar las diputaciones del Dictador.

 A raíz del fraudulento y desastroso circo electoral, orquestado por los operadores del FSLN, se discute ahora si los Diputados de la "Oposición", nombrados por el Consejo Sandinista Electoral, deben o no asumir los escaños que la Dictadura magnánimemente ha tenido a bien asignarles.

Del mismo modo que se advirtió a en su momento a estos mismos ciudadanos que su participación en las elecciones no iba más que a crear una ilusión de Democracia, ahora les informamos que si aceptan esas sillas, bajo la excusa que se les pueda ocurrir, no estarán haciendo otra cosa que pasar a formar parte de la estructura dictatorial de Ortega. Ni más, ni menos como los zancudos conservadores en los tiempos (¿que retornan?) de los Somoza.

Los que estamos en la calle sabemos que "está dura" y podemos comprender que los salarios y regalías que se ofrecen en esas posiciones parlamentarias son tentadoras, pero lo que está en juego vale mucho más que el dinero... claro que hablamos de valores no económicos, y estamos presuponiendo que se tiene dignidad y algunos principios elementales.

¿Qué diferencia habría entre los diputados que orondamente se vayan a sentar a las sillas del gobierno dictatorial con los actuales miembros del PLC que siguen de facto en los otros Poderes del Estado? Ya hemos visto a los monigotes del CSE, la CSJ y la Contraloría haciendo el triste papel decorativo cuando salen a leer alguna "Resolución" dictada a favor de las pretensiones de Ortega.

¿Qué tipo de incidencia pueden ejercer dentro de una estructura de personas sin criterio propio que llegan a ratificar las órdenes del amo? Nicaragua ya está consumiendo demasiados recursos manteniendo instituciones colegiadas que sirven nada más para refrendar la palabra del Dictador. La CSJ perfectamente podría funcionar con Payo Solís, el CSE (ya lo cantó el miembro de la banda rojinegra, Edwin Castro) perfectamente puede funcionar con la rata Rivas, la Contraloría con cualquier servil que acepte el cargo y así sucesivamente.

Ya hay voces que reconocen que el fraude ha dejado clara la existiencia de un único y nuevo líder de la oposición en la persona de Eduardo Montealegre... ¿Era ese el objetivo final de toda la farsa? Me parece que han errado el cálculo.

La verdadera oposición permanece oculta entre ese 30% de nicas que no votaron (lo he dicho muchas veces) y el liderazgo opositor está en las calles dando la batalla... son esos jóvenes de N 2.0, Rejudín, el Movimiento PJCh y los Hijos de Nicaragua que no se someten ante el fraude, ni se acomodan a las coyunturas "políticas" que la Dictadura cómodamente va creando.

En realidad los muchachos no necesitan de un líder porque ellos mismos son líderes naturales que van creando sus propios liderazgos, forjándolos en la acción, como debe de ser... pero si los "opositores" formales todavía tienen esperanzas de representar realmente a esta generación combativa, inteligente y sincera; están obligados a ponerse a la altura del momento histórico y de las calidades humanas de sus representados.

"¡Esta es una elección entre Democracia y Dictadura!", clamaba frenético Edmundo Jarquín ante decenas de miles de nicaragüenses que asistían a sus manifestaciones de campaña... efectivamente así es y, por eso, si los enlistados de la oposición aceptan los resultados, no estarán haciendo otra cosa que reconocer que a ellos ya les ganó la Dictadura, nosotros seguiremos en defensa de la Democracia, con o sin ellos y aún a pesar de ellos.

Están a tiempo de formar parte de algo grandioso o de empantanarse en la porquería, reeditando la chanchera somocista. Piénsenlo bien.

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