12 abr. 2009

Sobre la Carta de Fidel Castro a Daniel Ortega

Apreciado Comandante Castro, con mucho pesar he leído la carta que fuera remitida a Daniel Ortega con motivo de su reciente visita a nuestra hermana República de Cuba. Digo que con mucho pesar porque Usted ha tenido la ligereza de mencionar a una serie de individuos identificándoles como seguidores fieles de los ideales de Sandino para deslegitimar a los Comandantes que según Usted y Daniel abandonaron dichos ideales.

Soy admirador de la lucha que estoicamente sostiene el pueblo cubano por mantener su Revolución aún contra los funestos designios del Imperio Norteamericano, he confiado (y lo sigo haciendo) en que la gesta cubana será siempre un referente para los pueblos de latinoamérica y el mundo por llevar adelante un proyecto de nación libre, autónoma, independiente y soberana; que en todo momento ha dado muestras de los elevados valores morales que un verdadero revolucionario debe enarbolar, como lo son el Internacionalismo Proletario, el Antiintervencionismo y el Antiimperialismo.

Nuestro Sandino, Comandante Castro, poco antes de ser asesinado fue requisado por los esbirros de la Guardia Nacional y Sandino dijo: "No llevo ni un sólo centavo porque jamás he tomado de los fondos de la Nación", estamos hablando del mismo héroe nicaragüense que en cierta ocasión rechazó un trago de licor para realizar un brindis, diciendo: "El agua clara de la montaña es lo único que he tomado en estos últimos años..."; quien también en su célebre Manifiesto dijera: "El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura..."; no tiene absolutamente nada en común con las personas que Usted menciona en su carta que hoy comento. Y no voy a defender a ninguno de los Comandantes que encabezaron alguna vez las luchas del FSLN, porque precisamente Usted deja de mencionar nombres y lanza una afrenta que escarnece inmerecidamente a muchos.

Me pregunto, Comandante Castro, si ha cambiado en algo la opinión que recientemente manifestara con relación al Padre Ernesto Cardenal; porque si no lo sabe (aunque lo dudo) Daniel Ortega le ha declarado la guerra al noble Poeta y le ha hecho víctima de su manipulado Poder Judicial, ahora Cardenal es convicto por causa de sus diferencias con la familia Ortega - Murillo a quien Usted anima a seguir adelante en sus actuaciones.

Respetado Comandante, me queda la duda acerca de si comprende Usted realmente la magnitud de lo que hace en detrimento de la querida Revolución Cubana al aliarse con quienes maquiavélicamente utilizan medios injustos, e incluso ilícitos, por decir que persiguen fines loables y nobles. ¿No sabe Usted acaso que Daniel y Rosario tienen monopolizados y privatizados los fondos que obtienen por la venta del petróleo venezolano? ¿Desconoce Usted que para acceder a la mayoría de las Alcaldías en Nicaragua Daniel Ortega ha fraguado un fraude descomunal en contubernio con la derecha más recalcitrante de nuestro país? (Cuyo líder, a propósito del mismo funesto trueque, ha sido liberado de una merecida condena por malversar los fondos de nuestro empobrecido país mientras cogobernaba con Daniel). ¿Sabe Usted Comandante que la lucha de Sandino en realidad comenzó por causa del irrespeto a la voluntad popular nicaragüense que fuera manifestada en las urnas?

Los fieles seguidores de Sandino a quienes Usted menciona son ahora potentados que no aspiran a un futuro socialista, ni mucho menos, porque verían deterioradas sus enormes fortunas amasadas sobre la sangre y carne de decenas de miles de nicaragüenses que luchamos por un futuro mejor para nuestro país. Cada uno de los mencionados, por Usted en la misiva, es la antítesis de Sandino, Comandante.

Errar es de humanos, Comandante, pero ciertos errores tienen la desgracia de ser irreversibles y funestos; creo que ha incurrido Usted en uno de tales. Conservaré la esperanza puesta en que Usted sabrá valiente y dignamente rectificar el yerro, en la oportunidad que mejor convenga por su coyuntura; para lo cual le pido una mejor investigación y conocimiento de los hechos que ocurren en mi país.

De momento Usted ha dado un espaldarazo a un tirano, una voz de aliento a un oligarca que en contubernio con los enemigos del pueblo se reparten sus restos cuales hienas y buitres actuando de consuno. Usted, Comandante Castro, ha puesto en entredicho su credibilidad ante decenas de miles de sandinistas que, como yo, seguimos confiando en que Cuba es un ejemplo a seguir en sus grandes aciertos.

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