15 dic. 2008

El pulso de la Semana (Edmundo Jarquín)

Programa de opinión del fin de semana en Radio Corporación

13 de Diciembre de 2008

Por la víspera se saca el día

Si por la víspera se saca el día, el año 2008 que ya casi termina, y ha sido malo para la economía mundial, anticipa un año 2009 bastante peor.

Cuando por razones de trabajo estuve en Europa a principios de octubre recién pasado, y miré lo que ahí miré, y escuché lo que ahí escuché, en este programa comenté que en Nicaragua, como en todos los países del mundo, deberíamos prepararnos para tiempos muy duros, económicamente hablando. Para entonces, la crisis inmobiliaria que se inició en agosto de 2007 en los Estados Unidos, ya se estaba traduciendo en severa crisis financiera internacional, y resultaba obvio que la misma se convertiría en una profunda crisis económica, porque la economía real inevitablemente iba a sufrir las consecuencias. Ya se está viendo, y lo peor está por venir.

Estuve nuevamente en Europa durante la semana que termina, y los análisis que conocí y los comentarios que escuché han sido para alarmar, sobre todo porque las economías de los países desarrollados no dan señales de reaccionar ante los instrumentos convencionales de las políticas económicas. Las expectativas de los agentes económicos son tan pesimistas, que esta semana el Tesoro de los Estados Unidos pudo vender bonos que no pagarán ningún interés, porque los inversionistas prefieren comprar esos bonos del gobierno que no generan ningún dividendo, que recurrir a cualquier otro instrumento de inversión del mercado.

China, a su vez, que parecía tan inmune, anunció un importante declive en sus exportaciones, lo cual a lo inmediato conducirá a reducir sus importaciones, y por tanto la demanda de materias primas y alimentos que han hecho crecer a economías como Argentina, Brasil, Chile y Perú, que también parecían inmunes, igualmente caerá. No sorprende, entonces, que en esta semana Brasil haya anunciado una importante reducción de su crecimiento, y que la preocupación de sus dirigentes ahora pasa de la inflación, por una economía recalentada, al estancamiento, por una economía que se enfría. Y los países petroleros, como Venezuela, están siendo severamente castigados, de modo que un presidente, como Chávez, que hasta hace poco estaba sobregirado de compromisos que no podía cumplir, aunque tuviese dinero, ahora estará sobregirado de deudas que no podrá pagar.

Todo lo anterior puede lucir como un análisis muy sofisticado y alejado de la vida de los ciudadanos comunes y corrientes de un país como Nicaragua. Pero no es así. Y si no, pregunten a los productores agropecuarios, que con la práctica excepción de los productos lácteos de exportación, están viendo declinar la demanda y los precios de sus productos en los mercados internacionales. Igual ocurre con los pescadores, en especial los exportadores de langosta y pescado fresco. Y lo estamos viendo todos los nicaragüenses con la restricción del crédito para la producción, la construcción y el consumo. Y se está viendo en las plantas de maquila, que han cerrado o despedido gente

El único beneficio tangible, que todos recibimos de esa situación económica internacional tan preocupante, es la reducción de los precios del petróleo y por tanto de la gasolina, el diesel, el kerosene y el gas licuado.

Por cierto, ahora que los nicaragüenses podemos hacer comparaciones, ¿qué prefieren, altos precios del petróleo y ayuda venezolana que el gobierno maneja como quiere, y solamente llega a quienes el gobierno quiere, o bajos precios del petróleo del cual nos beneficiamos todos?

La respuesta es obvia, pero volvamos al tema central: si la situación pinta tan mal, para la economía nicaragüense y todas las economías del mundo, ¿porqué el Presidente Ortega, en su afán de eternizarse en el poder, incluso robándose elecciones, está poniendo en peligro la cooperación internacional que tanto necesitamos, y ahora se va a necesitar más?

Yo, francamente, no lo entiendo. Si alguno de los que me escuchan y leen, lo entienden, les agradeceré me lo haga saber.

Nicaragua ni es África, ni es Cuba

“Que no se haga ilusiones el Presidente Ortega”, me dijo uno de los participantes en la reunión de la Red Eurolatinoamericana de Gobernabilidad para el Desarrollo, a la cual asistí en Lisboa, Portugal.

Se refería a dos hechos relacionados entre sí. En esta semana, tanto la Unión Europea como los Estados Unidos demandaron, de manera enérgica, la salida del poder de Robert Mugabe, en Zimbabue, África. Incluso se ha especulado con la posibilidad de una acción militar para desalojarlo del poder, aunque luce remota por la actitud de los otros gobiernos africanos.

Mugabe, como se sabe, de héroe revolucionario de la lucha descolonizadora de la antigua Rodesia , hoy Zimbabue, por su afán de eternizarse en el poder por cualquier medio, incluso robándose las elecciones, derivó en un tirano sanguinario que ha conducido a su país, uno de los más prósperos de África hace tres décadas, a uno de los más pobres, incluso enfrentando ahora una epidemia de cólera que ni en Haití se ha visto.

Como esta enérgica posición de Europa y los Estados Unidos llega después de un largo período de complacencia, o de hacerse de la vista gorda con lo que ocurría en Zimbabue, mi interlocutor advertía que no ocurrirá lo mismo con Nicaragua si Ortega pretende repetir la historia de Mugabe, e intenta quedarse en el poder por cualquier medio, los próximos veinte o treinta años, como dicen algunos de los más cercanos de su círculo íntimo. “Por una sencilla razón, me dijo: porque Nicaragua no es África”. En verdad, de Nicaragua, que forma parte del así llamado mundo occidental desde su nacimiento como país independiente hace casi dos siglos, se espera más, mucho más, en términos de estándares democráticos y de derechos humanos, que de los países africanos, de fuertes culturas tribales premodernas y recientemente constituidos en Estados que muchas veces albergan en sus senos a naciones o pueblos totalmente diferentes. “No, me dijo, no, ni Europa ni Estados Unidos van a tolerar un Zimbabue en América Latina”. Yo, personalmente, tampoco creo lo permitan los países latinoamericanos.

El otro hecho que también me comentó mi interlocutor europeo en la capital lusitana, es que un grave error de cálculo cometería el Presidente Ortega si cree que las palabras de Benita Ferrero, encargada de política exterior de la Comisión de la Unión Europea , pidiendo un recuento de los votos o bien la celebración de nuevas elecciones municipales, y ofreciendo ayuda técnica y económica para lo mismo, se las llevará el viento. “No, me dijo, Nicaragua no es Cuba”.

Se refería al hecho que durante casi cinco años, la Unión Europea condicionó la cooperación con Cuba a un mínimo de apertura democrática, y en Cuba nada pasó. Y recientemente, en un nuevo ensayo, la ayuda ha empezado a ser restablecida.

“Bueno, me dijo, en Cuba los condicionamientos de la cooperación externa no funcionaron porque no había apalancamiento interno de esos condicionamientos, porque Cuba es una sociedad cerrada, sin libertad de prensa, sin partidos políticos de oposición, sin gremios empresariales, sin organizaciones de la sociedad civil, sin fuerzas armadas institucionales separadas de partidos políticos, prácticamente sin iglesias….pero en Nicaragua, agregó, es diferente. Los condicionamientos de la cooperación externa se apalancan en reacciones internas, y por eso son efectivas”.

En verdad, es lo que estamos viendo. El congelamiento de la ayuda de la Cuenta Reto del Milenio, de los Estados Unidos, se ha traducido en una grita generalizada de productores, campesinos, amas de casa, comerciantes, asalariados, del occidente del país, que se ven perjudicados por el congelamiento de esa ayuda.

Es una ayuda que no ha preguntado quién es Orteguista, y quién no lo es. Igualmente, Orteguistas y no Orteguistas de León y Chinandega entienden que es culpa del gobierno de Ortega que la misma se suspenda. Y desde su sencillez, no hacen la distinción sofisticada que se pueda tener cooperación externa sin democracia, porque los nicaragüenses ya hemos aprendido que se puede tener pan con libertad.

Y también sabemos que al final de los caminos sin libertad, ni hay pan, ni hay libertad.

Democracia sí, Dictadura no

Uno de los eslogan aglutinantes en la reciente campaña electoral fue “Democracia sí, dictadura no”.

Reflexionaba sobre ése eslogan cuando volaba ayer de Madrid a Managua, porque leía la noticia que la Directiva del Programa “Cuenta del Reto del Milenio” de los Estados Unidos, había decidido mantener la suspensión de la ayuda a Nicaragua hasta marzo próximo, a la espera que el gobierno rectificara su comportamiento antidemocrático, en particular, tratar de confirmar el fraude electoral de las pasadas elecciones municipales. Es decir, la ayuda no se está cancelando, sencillamente condicionando a que Nicaragua no pierda su democracia tan joven con la cual se comprometió cuando solicitó la ayuda internacional.

Es decir, ni el gobierno de los Estados Unidos, ni los gobiernos europeos, ni nosotros desde la oposición, ni la Conferencia Episcopal , ni los líderes religiosos de diversas denominaciones, ni las organizaciones de la sociedad civil, ni los gremios del sector privado, estamos tratando de desestabilizar, y menos derrocar al gobierno de Ortega, como agitan los medios oficialistas, y dice el propio Presidente Ortega.

Sencillamente pedimos que se cuenten bien los votos. ¿Es eso acaso mucho pedir?

¡Muera la inteligencia!

“¡Muera la inteligencia!”, ripostó el general franquista que durante la guerra civil española avasalló la Universidad de Salamanca, España, cuando el Rector, profesores y estudiantes de la misma le reclamaban respetar esa casa del pensamiento.

Nunca he entendido por cual de los misterios de la vida, que son muchos, inteligencia se asocia con cultura, con erudición, con educación. No serían inteligentes las tantas y tantas personas que he conocido, que sin grandes oportunidades de educación, han salido adelante. Pero así lo hizo el militar fascista del cuento, cuando avasallaba la universidad que pronto cumplirá ocho siglos de vida. Es decir, de las primeras, si acaso no la primera del mundo, según se entienda que era universidad en esa época.

Tampoco entiendo ahora que Sergio Ramírez haya sido censurado por el gobierno, y por tal hecho impedido que la poesía de Carlos Martínez Rivas, una de las más apasionadas, cultas, sublimes e inspiradas de la poesía nicaragüense, sea conocida universalmente a través de una edición del periódico El País de España.

Mi única manera de entender esa decisión es, la vez, feliz y dolorosa.

Feliz, si fuese egoísta, porque esa poesía de Martínez Rivas, seguirá siendo privada, de los pocos que la conocemos, empezando por su majestuosa, breve y erudita “Insurrección Solitaria”.

Dolorosa, porque revela que Daniel Ortega , por más que diga lo contario, está por la privatización, esto es, por la elitización de la cultura, que solamente unos pocos privilegiados conozcan la poesía de Martínez Rivas. El Presidente Ortega es el gran privatizador de la cultura en Nicaragua, como ninguno antes.

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