8 dic. 2008

El Gobierno censura prólogo de Sergio Ramírez Mercado

Cada día que pasa Daniel Ortega nos sorprende con alguna novedad negativa, no cabe explicación alguna para sus arrebatos de mediocridad e indecencia. Nicaragua está siendo convertida de manera inmisericorde y acelerada en un pequeño feudo donde predominan el oscurantismo, las arbitrariedades, la injusticia, la ilegalidad, la corrupción y la desesperanza.

Hoy vemos como se ha cercenado a un nicaragüense la posibilidad de ser publicado y dado a conocer ante varios miles de lectores del Diario "El País" de España, la causa es la negativa del Instituto Nicaragüense de la Cultura (¿?) para que dicha publicación fuera prologada por uno de nuestros más destacados escritores, como lo es el Dr. Sergio Ramírez Mercado.

Esta indigna actitud del Partido de Gobierno encaminada a censurar la pluma de nuestro insigne y laureado escritor tiene como efecto concomitante la digna y soberana posición del editor que responde posponiendo, espero que no clausurando definitivamente, la publicación de otro no menos digno autor, Carlos Martínez Rivas (lamentablemente ya fallecido), que engalanaría aún más nuestra identidad nicaragüense ante el mundo de habla hispana.

No por ser de esperarse la actitud del Gobierno, que ha confundido y perdido todo tipo de valor moral o principio ético al confundir el Estado con el Partido y con la Familia Ortega Murillo, deja de ser criticable y repudiable la actual confusión entre Cultura, Economía y Política (esto último si se puede llamar política a los manejos dictatoriales primitivos que acusan nuestros remedos de gobernantes).

Espero como nicaragüense que esta nueva violación a los Derechos Humanos sea tomada en cuenta por quienes pueden presionar desde dentro y desde fuera, para aislar de una vez por todas a este Gobierno; aunque tengamos que comernos las uñas, porque no queremos acudir a las armas para derrocarlo y cada dólar o euro, que se le asigne como ayuda o préstamo, desgraciadamente va a servirle exclusivamente para tratar de consolidar su poder.

Sumamos pues este lamentable suceso, a la atrocidad cometida por nuestro Dictadorzuelo al regalar los manuscritos originales de nuestro Rubén Darío al otro aprendiz de Dictador, Hugo Chávez de Venezuela, y esperamos pronto que reciba el merecido destino que a tales sabandijas la historia les tiene asignado.

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