19 ago. 2008

Más vale tarde que nunca


Programa de opinión del fin de semana en Radio Corporación

16 de agosto de 2008

Más vale tarde que nunca

“Más vale tarde que nunca”, es una expresión con clara estirpe de sabiduría popular. La traemos a colación, porque ha trascendido que el gobierno se propone congelar durante un tiempo la tarifa de la electricidad. Esto es, de mantenerse altos los precios del petróleo, subsidiar de alguna forma la tarifa eléctrica.

Decimos más vale tarde que nunca, por dos razones. Primero, porque es lo que habíamos propuesto, desde noviembre del año pasado, cuando se empezó a sentir con más fuerza el impacto de los precios del petróleo. El gobierno lo hace tarde, pero hay que dar la bienvenida a la noticia. Segundo , porque la contención en los incrementos de la tarifa eléctrica va a incidir positivamente al disminuir la presión inflacionaria. Ya era tiempo que llegara un alivio al bolsillo de los nicaragüenses.En noviembre del año pasado habíamos propuesto que parte de la cooperación venezolana se usara en un subsidio general que aliviara el impacto de los altos precios del petróleo. Total, si el gobierno del Presidente Chávez puede ser tan generoso, es porque los altos precios del petróleo se lo permiten. Lógico entonces que quienes soportamos la inclemencia de esos altos precios, algún alivio tengamos al utilizar la cooperación venezolana para disminuir el impacto de esos altos precios.

Sin embargo, un juicio definitivo sobre la bondad de la noticia que comentamos solamente lo podremos tener cuando se conozca cómo, y con que recursos, es que el gobierno financiará ese subsidio a la tarifa eléctrica. Si no lo hace con los recursos de la cooperación venezolana, que el gobierno hasta ahora la ha manejado como su cartera privada, entonces lo que da con una mano lo estará quitando con la otra.


Riqueza de epítetos


En la semana que termina el gobierno ha enriquecido el inventario de epítetos con los cuales califica a todos los que se le oponen, o simplemente discrepan de sus hechos u opiniones. Al periodista Jaime Arellano, que conduce unos valientes programas de opinión en televisión y radio, el propio Presidente Ortega le llamó diablo. Ya no bastan los calificativos de peleles, vendepatrias, traidores, hijos de casa, etc, sino que ahora se recurre a epítetos de origen religioso.

Otros epítetos vendrán, sin duda, y no es eso lo más importante. Lo importante es que el Presidente no quiere para sí lo que si desea para los demás. Sus medios de comunicación no solamente critican, que es lo que Arellano y otros periodistas en todo su derecho hacen, sino que constantemente mienten e insultan. Pero en eso no repara el Presidente Ortega, porque la verdad es que desde su arrogancia autoritaria no cabe, no se admite, que se pueda pensar en forma diferente a la suya.

El Presidente Ortega debería entender que la discrepancia, y la tolerancia y respeto por la misma, es la esencia de la democracia. Pero , claro, para ello hay que ser demócrata.

De muy joven, cuando estudiaba en la Universidad Centroamericana (UCA), leí que la tolerancia era aceptar que el sol puede entrar a la habitación por otra ventana que la de uno preferida. Pero, claro, para eso es preciso que la habitación tenga más de una ventana, lo que no parece ocurrir en la torre de marfil en que vive encerrado el Presidente Ortega, que pareciera tener solamente una ventana, por la que él ve, y de vez en cuando se asoma.


Diabla


Y de diabla calificó, siguiendo la escuela de su Presidente, el Vicecanciller de la República a la Embajadora de Suecia, Eva Zetterberg, solamente porque reiteró la preocupación de la comunidad internacional, que tanto coopera con Nicaragua, por el destino democrático de nuestro país.

Independientemente de semejante descortesía diplomática, con una persona que se ha ganado la estima de todos los nicaragüenses, y con un país, Suecia, que en proporción al tamaño de su economía es probablemente el que más ha cooperado con Nicaragua en los últimos treinta años, está de nuevo el doble estándar del Orteguismo.

Si Ortega se inmiscuye en la situación política interna de Colombia, como reiteradamente lo hace, y de otros países, como reiteradamente lo ha hecho, está bien. Que otros opinen sobre la situación interna de Nicaragua, por comedidos que sean los comentarios, está mal.

De nuevo, cuestión de democracia que le resulta imposible entender al gobierno del Presidente Ortega. Desde hace muchos años se reconoce que los derechos democráticos forman parte esencial de los derechos humanos, y desde hace mucho tiempo se reconoce también la transnacionalidad de los derechos humanos, esto es, que los derechos democráticos como los derechos humanos en general, están tutelados por compromisos y tratados internacionales. Es decir, no es cuestión que un gobierno puede hacer lo que quiere con los derechos humanos de sus ciudadanos.

En nuestro caso, además que los propios nicaragüenses no vamos a permitir que se nos despoje de los derechos y libertades democráticas que tanto nos han costado, tampoco puede esperar el gobierno que la comunidad internacional se haga de la vista gorda ante su embestida autoritaria.


¿Diablos también?


Al finalizar la semana la Conferencia Episcopal emitió, desde su autoridad moral, una carta pastoral, que bien haría el gobierno en prestarle la atención que se merece.

Los obispos han manifestado su preocupación, entre otras cosas por “la regresión de formas superadas de autoritarismo”, y acompañan la “frustración política en la ciudadanía debido a determinaciones institucionales que reducen los espacios de participación, deteriorando el pluralismo político”, en clara alusión a la cancelación de la personería jurídica del MRS y el Partido Conservador. También la Conferencia Episcopal manifestó su preocupación por los temas de transparencia en la gestión pública, el deterioro del Consejo Electoral y del Sistema Judicial, y
la ausencia de políticas efectivas que alivien las angustias económicas de vastos sectores de la población.

Como las preocupaciones manifestadas por los Obispos no son diferentes a las expresadas por el periodista Jaime Arellano , la Embajadora de Suecia, y otros tantos que nos hemos ganado la andanada de epítetos del gobierno que hemos comentado, alguien se podría preguntar: ¿es que el Presidente Ortega, o alguno de sus allegados, llamará diablos a los Obispos? Esperamos que no.No olvides visitar el portal de Nicaragua "Nicaragua al día", emisoras nicas en línea, noticias actualizadas y foros:
http://nicaragualdia.foroactivo.com/portal.htm

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aquí tu comentario sobre este tema:

Últimos comentarios