11 jul. 2008

Onofre Guevara


Este periodista nicaragüense realiza comentarios de actualidad en el Nuevo Diario, en muchas oportunidades comparto sus criterios y me parece que el contenido de su obra es bastante objetivo, les invito a buscar sus escritos en la edición digital del periódico en mención y les dejo uno relacionado con los Derechos de Autor que actualmente reclama Carlos Mejía Godoy y abordaremos en otro post.
Pónganle música
Patrimonios propios y ajenos
Onofre Guevara López

El aumento de las contradicciones políticas es consecuencia de la actuación del gobierno al margen y en contra de la legalidad institucional. No podría ser de otro modo, siendo su actuación estimulada por el objetivo del presidente de crear condiciones para su reelección. Y si la Constitución es su principal obstáculo, lógico es que ésta sea su blanco preferido, y le dispare con artimañas seudo legales, violaciones abiertas o con una descarga demagógica.

En este ámbito de la demagogia, es donde el orteguismo ha demostrado agotamiento argumental, pobreza en la retórica y lipidia ética. La descomposición del poder halla armonía con la degradación de la política, lo que se caracteriza en este gobierno por acaparar mayor poder económico sobre la base de la colaboración venezolana y a la máxima utilización de su influencia sobre los poderes judicial, electoral y legislativo con el fin de destruir toda resistencia institucional.

Una situación política manejada con tan deleznables propósitos, ha demostrado ser intolerable para amplio sectores, entre los cuales el gobierno comenzó a encontrar mayor resistencia y expresión de la cual fue justamente la huelga de hambre de Dora María Téllez. La ciudadanía reanimó su solidaridad con ella, junto a la de personalidades extranjeras, a lo cual el orteguismo finge no darle la importancia que tiene, pero no ha evitado que se le salgan a flote sus debilidades.


Las vamos a enumerar: 1) Los intelectuales orteguistas casi han estado ausentes, o han sido tímidos en la defensa del gobierno por vergüenza o por lo indefendible de su “causa”; 2) los que han hecho presencia por disciplina en esa ingrata faena, invariablemente ostentan un cargo burocrático en el gobierno o en su partido, y no superan la pobreza del discurso de Ortega, 3) los ministros, cuando se han visto forzados a buscar argumentos, han dado lástima o sólo demuestran obediencia para reproducir al jefe o para callarse; 4) el gobierno y sus partidarios se han estancado en tres ejes propagandísticos: a) que todos los críticos del gobierno, son “enemigos del pueblo”; b) que obedecen órdenes y reciben dinero de la embajada gringa, la CIA y el departamento de Estado; c) que buscan desestabilizar al gobierno para frenar “la revolución”.

Además de la huelga de Dora María, ha dinamizado el movimiento opositor la decisión de Carlos Mejía Godoy –a lo que se sumó se hermano Luis Enrique— de prohibir al gobierno, a su partido y a dos de sus medios de propaganda la explotación de su música en actos políticos y transmisiones propagandísticas. Esto ha obligado a los personeros del orteguismo a dar la cara con argumentos refritos y supuestamente morales, a falta de respaldo jurídico.


1) Que sin la lucha del pueblo y el Frente Sandinista Carlos no hubiese podido producir su obra musical.

Pero es el caso es que una persona no crea nada sin la experiencia de vida y de lucha de su comunidad nacional, porque no es una isla, sino un ser social. Y la obra de Carlos es tan suya, como la obra de Rubén Darío y la hazaña histórica de San Sandino son legítimamente suyas, sin dejar de ser de los nicaragüenses en tanto patrimonio cultural de la nación. Y no es ético que un individuo o grupo de individuos pueden privatice y explote con fines comerciales o políticos una obra para lo cual su creador no ha otorgado su consentimiento.


2) Que los nombres y las hazañas de los héroes y mártires mencionados en las canciones de Carlos, pertenecen al pueblo, no a él.

El es hecho es que Carlos no se ha apropiado nada de nadie, sólo ha exaltado a los héroes en su obra y con ello ha enriquecido su hazaña y perpetuado su herencia de tal forma bella, que se ha convertido en patrimonio cultural de Nicaragua. Los líderes del orteguismo sí, se han apropiado del sacrificio de los héroes y mártires, no como una herencia moral y ética para aplicarla en sus actuaciones políticas, sino como mercancías negociables por poder político, poder económico y poder de imagen para usufructo personal y familiar.


3) Que las críticas al gobierno orteguista son motivadas por la oligarquía y financiada por la embajada gringa y la CIA.

Quitando estos “motivos” quedaría un gobierno perfecto, honesto y, por lo tanto, no criticable. Pero esa no es la realidad; además de sus abusos y autoritarismo, sus líderes se han ubicado a la par de los oligarcas y burgueses tradicionales en cuanto a la acumulación de capitales personales a despecho del crecimiento de la miseria entre el pueblo. Para luchar contra esto, sobran razones propias y valederas. Injerir en asuntos ajenos es consustancial al imperialismo. Lo ha hecho siempre en nuestro país, y ahora los orteguistas le ofrecen los pretextos, aunque no le den la razón.

Se requiere de un cinismo a nivel astronómico y una ética soterrada en los subterráneos de la conciencia para hablar a nombre del pueblo y de los héroes y mártires, estando en condiciones económicas y lujoso bienestar personal y familiar, a costa de sus vidas, a pesar de que ellos lo sacrificaron todo para alcanzar objetivos opuestos al modo de vivir actual de los orteguistas. Ellos murieron para liberar al pueblo de la miseria que convive junto a las desigualdades sociales que ahora los orteguistas estimulan y aprovechan.

Quienes dicen sentir “dolor” por la decisión de Carlos, no sienten nada ante la situación de las miles de familias que “viven” en champas de plástico, mientras ellos, junto a los ricos tradicionales, acaparan propiedades, empresas y casas. Pero la ciudadanía empieza a ver que los orteguistas tienen más afinidades compartidas con la oligarquía que lo imaginado, como una afinidad importante: de por vida han conservado virgen su experiencia laboral, pese a lo cual disfrutan de la riqueza social creada por millones de nicaragüenses.

“Nuestro aporte --dice Tomás Borge-- no es tan sólo patrimonio de nuestros hijos, es por encima de cualquier consideración y, sobre todo, del pueblo nicaragüense”. Veamos la verdad: su aporte a la revolución, se lo ha cobrado muy bien y eso es, ahora, el patrimonio de sus hijos. Entonces, ¿qué patrimonio y a qué pueblo se lo “deja”? ¿Y quién puede testimoniar que alguna vez sus manos –y las de sus amigos—se encallecieron con el uso de herramientas de trabajo o de instrumentos musicales para dejar un patrimonio importante?

Aquí, las manos encallecidas por el uso de herramientas de trabajo o de instrumentos musicales, apenas producen para vivir dignamente o para no morir de hambre. Carlos, además aportar inspiración y sensibilidad para crear una obra, ha encallecido sus manos interpretando su música, la que constituye el patrimonio de sus hijos. Y es justo que no quiera dejárselo robar.


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