3 feb. 2008

Los CPC son el nuevo partido de Daniel y Rosario


En la visión de Julio López Campos, analista político y ex miembro del FSLN, la intención real de los CPC es la creación de una base social y partidaria diferente de la membresía original del FSLN, sobre todo en el afán de restar importancia y poder a los diferentes cuadros dirigencial que todavía rodean a Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Considerando que son trascendentes la mayoría de las observaciones que realiza este analista, dejamos íntegra la transcripción de sus declaraciones ante la periodista del Diario La Prensa.

“Los CPC son el nuevo partido de Daniel y Rosario”

Un hombre de izquierda y pensamiento sandinista analiza el actuar del partido político al que ya no pertenece. Dice que el FSLN sigue un rumbo poco alentador y llama autoritario y oligarca al Gobierno del presidente Daniel Ortega. “Había más participación política en la toma de decisiones bajo los Somoza que actualmente”, afirma
Martha Solano Martínez
domingo@laprensa.com.ni

“Procuren pasarla bonito”. Con esa frase se despide de su audiencia de radio La Primerísima, donde realiza el programa de opinión Causa y Efecto, que se transmite tres veces por semana.

Fuera de la cabina de radio, entre sorbos de agua y ratos de silencio, el analista político Julio López Campos dice que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido al que perteneció, “desapareció”. El presidente Ortega y su primera dama Rosario Murillo tienen la culpa, afirma y asegura que “tal como llegaron al poder, podrían perderlo”. “Están haciendo las cosas de manera torpe”, advierte López, quien espera que la pareja presidencial “reflexione y mejore su actuar”.

López Campos luce solitario en una esquina de su oficina, en la Fundación Popol Na.

Más que oficina, el lugar parece un cuarto grande en el que se improvisa con un par de mesas, un clóset color salmón y varias fotografías colgadas en la pared, entre las que sobresale una imagen de un Ché Guevara en blanco y negro, exhalando humo de tabaco.

A Julio López Campos no le gusta hablar mucho sobre él. “No hay nada interesante que contar”, se excusa.

Con voz grave, sonora y a veces quebradiza, habla como si estuviese dictando cátedra. Sus comentarios son interrumpidos por ratos de silencio. Desde la silla donde está, en la cabecera de una mesa larga ocupada por botellas con agua y tazas con café, pareciera que la imagen de Sandino que tiene a sus espaldas le sopla las respuestas.

“Si yo tuviera que caracterizar a este gobierno, y me refiero a lo que hace y dice el gobierno de Daniel, te vas a encontrar con algunas cosas inquietantes. En el sentido estricto de las cosas hay una pigmentación de autoritarismo y de un estilo autocrático”, dice.

“Este gobierno tiene unos trazos oligárquicos absolutamente alarmantes. ¿Quiénes deciden las cosas en este gobierno? Somoza recurría al Estado Mayor de la Guardia, al Partido Liberal Nacionalista, a algunos empresarios y a la Embajada Norteamericana. Y Somoza tomaba las decisiones más importantes. Cuando yo pregunto a mis amigos sandinistas, me dicen que ‘Daniel y la Chayo lo deciden’. Aquí ni siquiera llegamos a oligarquía, estamos con la forma más concentrada del ejercicio del poder. Había más participación política en la toma de decisiones bajo los Somoza que actualmente con Daniel y Rosario”, compara.

¿Cuánto futuro cree que tengan esos matices de autoritarismo?

Eso depende de muchos factores. Los principales van a ser los internos. Hasta donde el pueblo de Nicaragua, la clase política y los sectores económicos van a permitir que este proceso continúe. Daniel y Rosario chocan con las causas que hicieron que el pueblo de Nicaragua tomara el camino de la lucha.

¿Qué tan inteligente es esa forma de hacer política del presidente Ortega?

A mí lo que más me interesa saber es qué consecuencias tiene esto para el pueblo de Nicaragua, para la inmensa mayoría de nuestra gente empobrecida. A ver (silencio)… la cooperación con Venezuela, que Daniel ha dicho y creo que tiene razón, que el país habría quebrado sin esa cooperación… Me parece que una parte de la clase política y de los medios se dejan llevar por su antisandinismo y su antiorteguismo y no logran hacer una lectura adecuada de la cooperación venezolana. Yo te aseguro, así como estamos hablando ahorita, no vas a encontrar en el mundo condiciones más favorables y más generosas para la cooperación como las que nos está ofreciendo el presidente Chávez. Sólo Cuba podría mejorarla pero no tiene las capacidades económicas. ¿Qué tenemos que hacer los nicaragüenses? Tenemos que estar estimulando y promoviendo esa cooperación.

¿Generosidad a cambio de qué?

El problema es… yo conozco ese argumento “¿a cambio de qué?” Yo estoy totalmente seguro de que el presidente Chávez ha aprendido de Fidel Castro que ningún revolucionario tiene nunca la autoridad moral o política para pedirle a otro revolucionario que ponga en peligro la estabilidad de su país o de su revolución. Estoy seguro de que el presidente Chávez nunca le ha pedido a Daniel que haga algo en esa dirección. Es responsabilidad de Daniel, de sus declaraciones, que efectivamente alientan un clima desfavorable para Nicaragua; pero esa no es culpa de Chávez. Ahora, nosotros recibimos el petróleo de Venezuela, ¿quién ha puesto las condiciones de cómo administrar en Nicaragua en ese recurso? Daniel. Y lo que nosotros tenemos que decir es “no. No estamos de acuerdo con que Daniel administre de manera privada la cooperación generosa de Venezuela”. Daniel ha privatizado los recursos del petróleo, los ha sacado del control del presupuesto nacional, del control de los órganos de los nicaragüenses para administrarlos como él considera conveniente y eso es culpa de los nicaragüenses.

¿De qué manera se podría obligar al Presidente para que maneje esos recursos a través de la administración pública?

Los ciudadanos, el Parlamento. No es posible que Daniel esté en contra de las privatizaciones y él sea el primero en privatizar los centenares de millones que nos vienen por la vía de cooperación del petróleo.

Pero la ciudadanía pareciera dormida, tenemos a una oposición que no hace oposición en realidad.

Tratemos de estimularlos. En eso estamos.

¿Cómo ve a la oposición?

(Silencio) Otro de los trazos de la administración de Daniel es el manejo corrupto de la política. Cuando Daniel concertó con Alemán distribuirse para la eternidad el país y sus instituciones, cometió un delito político que lo va a perseguir toda su vida, incluso después. La idea de Alemán y Daniel es que no importaba cuáles fueran los resultados electorales, siempre iban a estar manejando y repartiéndose las cosas entre los dos. Eso ha tenido una grave consecuencia sobre el comportamiento de la oposición. Es decir, no hay oposición todavía en Nicaragua. Para darte un ejemplo, ¿quién es el candidato de Alemán para la Alcaldía de Managua? ¡Eduardo Montealegre! Ese hecho economiza todos los discursos y explicaciones posibles.

¿La palabra crisis cabe dentro de la política actual?

Sin duda. Y una crisis gravísima. Crisis es la condición de vida de los nicaragüenses. En septiembre se aprobó una canasta básica que vale 420 dólares. ¿Cuál es el ingreso de casi el setenta por ciento de los nicaragüenses? Apenas 220 dólares. La totalidad de las familias pobres de Nicaragua no pueden aspirar a si quiera la mitad del valor de la canasta básica. Es una crisis económica de magnitudes escandalosas e inaceptables. Los estándares establecidos por Naciones Unidas dicen que para tener un mínimo de posibilidad de progreso necesitás una población que tenga como mínimo nueve años de escolaridad y en Nicaragua llegamos apenas al cuarto año de escolaridad. Cuando todos los economistas serios dicen que la única salida que tenemos es crecer en un ocho o nueve por ciento durante veinte años y el crecimiento que nos ofrece el gobierno es de un cuatro por ciento.

¿Hacia dónde cree que se dirige el Gobierno?

(Sonríe y reflexiona en silencio otra vez) El curso previsible no es alentador. Cuando disecciono o trato de examinar el pensamiento político, ideológico, el discurso de este gobierno, las cosas se vuelven inquietantes.

¿Qué es lo que encontramos? Un providencialismo preocupante. Ahora desde el gobierno todo es ‘porque Dios así lo quiere’. Todo es ‘gracias a Dios’, lo cual es preocupante. Te encontrás componentes fundamentalistas de las vertientes más atrasadas del catolicismo, que han llevado a Daniel a mandar a la muerte a las mujeres pobres de Nicaragua. Te encontrás eso cruzado con creencias protestantes, calvinistas, que es una forma con la que podemos llamar a ese protestantismo empresarial combinado con doctrinas fundamentalistas de tipo Pentecostal. Todo eso revuelto con doctrinas espirituales, orientales y otras ideas esotéricas.

Todo en una especie de chacuatol con ideas que algunos llaman de manera peyorativa populistas e izquierdizantes. Y con una filosofía económica que parte de la idea de que se puede conciliar el capitalismo con el socialismo, que pueden ir de la mano el Cafta y el Alba, que el representante del Pentágono, el secretario de Estado norteamericano, Kadaffi, Chávez y Bush son hermanos.

¿El ejército del Alba es una idea viable?

Vivimos en un mundo con una hegemonía norteamericana. ¿Cómo se expresa, cómo se materializa esa hegemonía norteamericana? Tres cosas la hacen posible. Uno, la economía de mercado y la prominencia del dólar en esa economía global. Segundo, la fuerza militar y las alianzas militares. Y hay un tercer poder que es el espiritual, el poder sobre la conciencia, el poder ideológico.

Chávez está proponiendo una nueva manera de establecer las relaciones económicas y de cooperación entre los países. Los términos hasta ahora planteados son positivos porque no están planteados en términos de la ganancia, sino en términos de las necesidades de cooperación del país. Debemos agradecer y reconocer que se diga de manera transparente que están comenzando a darle vuelta a ese asunto. No es un delito. Distinto es que le quieran imponer al Ejército de Nicaragua una condición que no está autorizada por el pueblo de Nicaragua y su Constitución. Esa es otra historia.

¿Le convendría a Nicaragua ser parte de un ejército como ese?

A penas dicen que van a crear unos grupos de trabajo para comenzar a darle vuelta al asunto, de manera que no tiene sentido estar haciendo alharaca con especulaciones. A mí, más bien, me parece muy bueno que nos digan públicamente que están pensando en esas cosas para interesarnos en saber qué están pensando, pero parece que ni siquiera han empezado a pensar.

Este tema del ejército del Alba surge en medio de la polémica sobre el informe del gasto de viajes del Presidente. ¿Cree que el tema haya sido utilizado para quitarse de encima la tensión que había sobre Ortega?

Insisto, no me gusta juzgar las intenciones. (Pero) A mí me da tristeza cuando veo las respuestas que han dado Daniel y Rosario a las críticas sobre sus maneras de viajar, porque esas respuestas sólo puede darlas alguien que nada tiene que ver con Nicaragua o que vive en otro planeta. Daniel recibe esa cooperación porque es el Presidente de Nicaragua y porque hay gente amiga que ve en este pueblo al pueblo de Sandino. Daniel recibe esa cooperación porque es un dirigente que en el pasado jugó un papel importante en la lucha por la justicia en América Latina. Ellos reciben esos gestos de cooperación no por ellos mismos sino por lo que representan para algunas fuerzas amigas. Daniel y Rosario deberían administrar esas posibilidades con austeridad porque somos un país extremadamente pobre. Con sólo uno de los viajes, tal como los describió Daniel y Rosario, nosotros podríamos haber hecho un programa y sacamos a todos los niños que están en los semáforos de la capital. Hay que administrar la solidaridad con austeridad y no derrocharla. Yo creo que sus respuestas reflejan un debilitamiento grave de la ética.

¿Qué tan austero era antes Daniel Ortega?

Durante el gobierno revolucionario nadie tenía nada. Ni nadie podía hacer uso de los recursos del Estado si no era bajo un severo control. Del gobierno revolucionario sandinista uno puede decir lo que uno quiera, pero no vas a encontrar un solo organismo internacional que haya dicho que en Nicaragua había corrupción o mal uso de los recursos. Jamás, nunca habría sido posible bajo el gobierno revolucionario que Daniel usara de manera privada recursos del petróleo de Venezuela. Eso es hoy posible porque los compañeros que antes estuvieron incluso dispuestos a entregar la vida por el pueblo de Nicaragua hoy tienen temor y terror a perder un puesto y guardan silencio, se callan y estúpidamente se limitan a reír y a aplaudir.

¿Qué pasó entonces con los principios revolucionarios?

Aaah, esa es otra entrevista. (Sonríe) Esa es una cosa más complicada. (Silencio) A ver, algunas cosas que uno puede deducir es que el Frente Sandinista que nosotros conocíamos ya no existe. Desapareció. Cuando yo registro el pensamiento y la acción política de este gobierno supuestamente del Frente, me doy cuenta que el Frente Sandinista ha sido vaciado de todos sus contenidos históricos, políticos, sus enfoques de clase de la realidad y la ética de los revolucionarios sandinistas. Es cierto que hay un nuevo partido, real, que Daniel y Rosario están creando, que son los CPC (Consejos del Poder Ciudadano). Ese es el partido de ellos. Pero hay que tener cuidado porque a veces cuando uno dice que vaciaron el contenido del Frente, pareciera como que no existe nada, pero sí existe. Existen estructuras en el Frente Sandinista que han funcionado en todos los procesos electorales, es un tendido nacional poderoso y que está dirigido por cuadros que tienen un gran sentido del mando y del poder. Toda esa estructura de mando son antiguos cuadros de la seguridad del Estado, de la inteligencia y de la contrainteligencia. Son cuadros que tienen una visión pragmática de las cosas, una visión y una vocación de poder, pero que además por su experiencia, ellos ven la política desde una mentalidad policial. Eso tiene y va tener sus consecuencias porque además son personas que están acostumbradas a la conspiración, a las acciones encubiertas. Y probablemente esa fuerza que está ahí, no inspire mucha confianza (en Daniel y Rosario), probablemente eso esté también en la base de la necesidad de crear otra manera de organizar a la gente un tanto aparte.

Eso de cara a las elecciones municipales.

Eso es otra cosa.

Pero es parte del control que aparentemente se busca.

Lo que te quiero decir es que la cosa no es tan sencilla ni para Daniel ni para Rosario. Si no, no estarían creando lo que han creado (CPC).

¿Dependen de ese control?

Tienen que mantener el control sobre el conjunto, pero a veces se puede perder el control.

¿Qué los haría perder el control?

La realidad no permite que uno no sea ni chicha ni limonada. No es posible convivir con Dios y con el diablo al mismo tiempo. No es posible creer que podés reconciliar el Cafta y el Alba. No es posible querer sacar al pueblo de Nicaragua de la pobreza y al mismo tiempo querer garantizarles a los ricos que sigan llevándose la mayor parte de la riqueza. Daniel tiene que optar, tiene que decidir, pero si sigue por este camino, vuelvo a repetir, lo dije y no le gustó a muchos, si sigue así cuidado no termina.


Las municipales

El presidente Daniel Ortega dijo en noviembre pasado que gobernaría por decreto. Partiendo de ese “adelanto”, Julio López Campos opina que también podría gobernar aun con una minoría en las 153 alcaldías de todo el país. Sin embargo, lo que más le conviene a Ortega, según López, es cambiar la imagen del Comandante, una imagen de minoría que lo colocó como presidente del país.

¿Cómo sería el escenario si la oposición ganara la mayoría de las alcaldías?

¿Si gana Alemán? Porque esa alianza PLC-ALN es Alemán. Si gana Alemán todo va a seguir igual. Daniel y Alemán van a seguir decidiendo todo.

¿Quiere decir que Nicaragua va hundirse sola?

No, hay otras nuevas voces que andan por ahí diciendo que hay que construir una alternativa frente a eso.

Bueno, pero la fuerza del MRS es una minoría.

¿Sabés cómo han surgido todos los cambios en la historia? A partir de esfuerzos que inicialmente han sido nulos, es la única manera de entender la historia. Cuando yo me metí al Frente creo que no llegábamos ni a cuarenta. Mi mamá decía que era una locura derrocar la dictadura y se logró.

Pero se logró con un trabajo que duró más de diez años.

Por eso.

Las elecciones municipales están a sólo unos meses de distancia.

Depende de la gente.

Tomando en cuenta el carácter de los nicaragüenses, ¿cree que se dé un cambio?

Yo una vez fui a Venezuela. La última vez que Carlos Andrés Pérez fue Presidente, fui a una toma de posesión y Carlos Andrés creía que él iba a hacer el gran proyecto de Bolívar y menos de un mes después el pueblo de Venezuela lo había derrocado. En Argentina en seis semanas cambiaron cuatro o cinco presidentes. En Ecuador, en Bolivia… cuando la gente quiere no hay quién pueda detenerlo.

¿Cree que se quiera?

Yo creo en el pueblo de Nicaragua.

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