16 dic. 2007

Crisis Nicaragua 2007: Edmundo Jarquín opina ante el Diario La Prensa:


Por mucho que se quisiera tratar de no atacar las posiciones del Gobierno actual en aras de mantener una imagen de estabilidad, hay hechos que saltan evidentemente a la vista y no pueden ser obviados. Que Daniel Ortega no ha cumplido ninguna de las promesas de campaña es una realidad insoslayable, como también lo es el que paulatinamente está llevando al país a una situación de peligro. Es nuestra obligación denunciar los yerros gubernamentales para poner en estado de alerta a la sociedad y a la comunidad internacional.

Por otro lado, se hace necesario ofrecer a la población una variante política que de una vez por todas nos saque de estos círculos viciosos en que hemos incurrido por los últimos veinte años eligiendo no en contra del Sandinismo o a favor del Danielismo, sino buscando la mejor opción dentro de la oferta electoral. Aquí una entrevista con Edmundo Jarquín, quien se propone como candidato para Alcalde de Managua por la Alianza MRS.

— Edmundo Jarquín — coordinador de la Alianza MRS “Este fue un año perdido”

Edmundo Jarquín HAce un balance negativo de la gestión de Daniel Ortega durante su primer año de Gobierno, tendencia que según él se mantendrá durante todo el mandato del Presidente.

Carlos Salinas Maldonado
domingo@laprensa.com.ni
“Voy para Alcalde de Managua”
El MRS ya inició la carrera electoral, de cara a las municipales de 2008. Edmundo Jarquín aparece estas semanas en las pantallas de televisión en un anuncio que recuerda al electorado que hace un año él había vaticinado un “fracaso” en la forma de Gobierno de la administración actual. Dice que el primer año de Gobierno de Daniel Ortega es un año perdido, que ha fracasado económica, social y políticamente.

Edmundo Jarquín denota tanta seguridad como aquella que demostró durante la campaña electoral de 2006. El desgaste del Gobierno, la opinión negativa de la población hacia la administración actual y un supuesto desengaño de sectores sandinistas “duros”, le dan la certeza que su partido, la Alianza MRS, tiene una oportunidad única. Por ello ha confirmado su postulación como candidato del MRS para la Alcaldía de Managua, ciudad que afirma ganará su partido.

¿Cómo se puede interpretar el anuncio que está pautando en los medios?

Significa varias cosas. Es una manera masiva de hacer nuestra evaluación del primer año de Gobierno del presidente Ortega, es decir, visualizar el fracaso del presidente Ortega. Es una manera de proyectar sobre la opinión pública la posición de la Alianza MRS frente a este creciente autoritarismo del presidente Ortega, y por eso cierra con el slogan “no a otra dictadura”. Y de cara a las próximas elecciones municipales, proyectar mi eventual candidatura a la Alcaldía de Managua.

Estaría entonces dispuesto a competir en las elecciones

Sí, en la Alianza MRS se ha abierto un periodo de visualizar las precandidaturas y en ese sentido estoy haciendo pública la mía.

¿No cree que pueda significar un riego para usted si al final termina perdiendo las elecciones?

En política siempre hay que correr riesgos. Nosotros estamos convencidos de que en la medida en que haya una creciente coincidencia entre diferentes sectores de la oposición al presidente Ortega y haya una candidatura como la que nosotros estamos ofreciendo en Managua, las posibilidades de ganar son muy amplias.

¿Cree que pueden quedarse con Managua?

Sí, así es.

¿Y a cuánto apuestan, además de Managua?

Todo depende de la naturaleza y el tamaño de las alianzas que agitemos, pero hoy por hoy, en unas alianzas amplias, podemos aspirar a ganar o formar parte de una alianza victoriosa en 90 a 100 alcaldías.

¿Qué tipo de alianzas? ¿Con qué partidos?

En primer lugar, con los sectores que nos oponemos al pacto, y eso solo ya es suficiente para hacer una apuesta ganadora en un número significativo de alcaldías y en algunas de ellas muy emblemáticas. Con ALN y el Partido Conservador.

¿Hay una posibilidad entonces de la fórmula Edmundo Jarquín-Eduardo Montealegre o viceversa?

Eduardo Montealegre no ha visibilizado su decisión de ser candidato a la Alcaldía de Managua. El gran precedente a partir del cual tenemos que ver las municipales es que si volvemos a ir divididos como en el 2006, Daniel Ortega vuelve a ganar en la mayor parte del país.

¿Creen que pueden saltar las diferencias entre los partidos?

Este no es un momento ideológico, es un momento más político de defensa de la democracia. Es un momento semejante al del año 77-78 en que todos los sectores depusimos nuestras diferencias ideológicas para unirnos en un solo gran frente contra la dictadura de Somoza.

¿Y el nombre Mundo Jarquín tiene peso en el electorado como para que los managuas voten por él?

Definitivamente que sí. Las encuestas revelan que tengo una valoración positiva, muy alta, una valoración negativa relativamente baja, y por tanto un balance positivo en la opinión pública. De lo que se trata es convertir ese balance positivo en intensión de voto. Ese es el gran desafío.

Edmundo Jarquín afirma que el pacto entre Daniel Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán está en su peor crisis y cree que ahora la oposición tiene la sartén por el mango para detener lo que él llama las pretensiones del Presidente de “perpetuarse” en el poder.

Mundo Jarquín, como sus mismos compañeros lo llaman, conversó con Domingo unas horas después que el Tribunal de Apelaciones de Managua confirmara la sentencia de 20 años de cárcel contra el ex presidente Alemán, el jueves pasado. “Lo mejor que puede hacer el ex presidente Alemán es aceptar ir a la cárcel”, afirma el ex candidato a la Presidencia.

¿Qué significa, en el actual contexto político, la sentencia contra Arnoldo Alemán?

Esa sentencia viene a ratificar el hecho de que Daniel Ortega, quien controla el Poder Judicial, lo utiliza con fines de chantaje, de lesión, de extorsión. El que después de tanto tiempo se pronunciase el Tribunal de Apelaciones de Managua, como lo viene a hacer en este momento en que los votos del PLC no han estado a disposición del proyecto del presidente Ortega para instalar los CPC, con facultades gubernamentales y con la posibilidad de utilizar recursos del Estado, demuestra que el Poder Judicial está al servicio de Daniel Ortega.

Estos son cuervos que vienen de viejos lodos, los lodos del pacto. Aquí lo que está quedando en evidencia es que al ex presidente Alemán los cálculos que hizo al pactar con Daniel Ortega, no le han dado resultados acertados.

¿Se puede interpretar el fallo como un chantaje de parte del presidente Ortega o como un show mediático para victimizar al ex presidente Alemán?

Yo no creo que Alemán esté resultado victimizado por esto porque la inmensa mayoría de la población coincide en que él abusó del poder con fines de enriquecimiento ilícito. Así es que no creo que esto vaya a modificar la opinión de la población en cuanto a la conducta del ex presidente Alemán.

¿Y cómo queda el pacto?

La situación general es la siguiente: Daniel Ortega es minoría política en este país, una minoría grande, pero es minoría. Tiene el control del Poder Judicial, del Poder Electoral y de la Contraloría General de la República, pero no de la Asamblea Nacional si no es con el respaldo de la bancada del PLC. Ahora bien, con el proyecto de reformas constitucionales de Daniel Ortega, cuyo objetivo fundamental era perpetuarlo en el poder, a pesar de ser minoría, colocó a muchos diputados del PLC en una situación de extrema dificultad para poder acompañar a Arnoldo Alemán en el cumplimiento de esa demanda de Daniel Ortega, de darle unas reformas que le permitieran perpetuarse en el poder siendo minoría política. Entonces, el pacto está sometido a una tensión muy fuerte, diría yo que traqueteando.

¿Pero con un Arnoldo Alemán en la cárcel existe la posibilidad de que los diputados del PLC cedan a las presiones del Gobierno?

Es que la verdad que hemos llegado a un punto en que lo mejor que puede hacer el ex presidente Alemán es aceptar ir a la cárcel, y así quitarle a su partido y a los nicaragüenses la hipoteca que le tiene impuesta.

Vemos una sentencia que se da después de años de estar engavetada, golpes y contragolpes, hay disputas entre los mismos magistrados, ¿cómo se puede leer esto?

En la Corte hay que hacer básicamente la misma lectura de lo que está ocurriendo en la Asamblea. En la Asamblea un número importante del PLC, aunque quieren respaldar a Alemán, tienen dificultad en acompañarlo en el precio que Ortega le exige a Alemán, que es darle unas reformas constitucionales que permiten la perpetuación de Ortega en el poder, es decir, que le resuelven el problema de la sucesión en el poder, porque hoy como está la Constitución, no puede presentarse a un nuevo período ni tampoco su esposa puede ser candidata.

En la Corte Suprema de Justicia, donde también están distribuidos los cargos como bancada, existe la bancada judicial del FSLN y la bancada judicial de Arnoldo Alemán, y se está reflejando la misma tensión, la misma dificultad.

Se mira en las últimas semanas una Asamblea Nacional en jaque, no ha podido salir de la crisis creada por el tema de los CPC. Y la gente siente una sensación de hartazgo al respecto. ¿Qué va a hacer la oposición respecto a esto?

No veo a la Asamblea Nacional en jaque. En la Asamblea lo que se está reflejando es el pacto Ortega-Alemán en jaque, lo que está en jaque es el pacto. Hasta antes de este momento, Ortega y Alemán no estaban teniendo ningún problema en procesar los acuerdos a los que llegaban. Yo haría un llamamiento a la población de ver esta situación de la Asamblea no con cansancio ni con pesimismo, sino como una expresión de las dificultades que está teniendo la sobrevivencia del pacto de 1999 entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

¿Por qué esa dificultad de las bancadas opositoras de ponerse de acuerdo?

Hasta antes de esto no había ninguna posibilidad de entendimiento entre la bancada del PLC, ALN y del MRS. A partir de ahora veo un proceso creciente de coincidencia en torno a un denominador común, que es la defensa de la institucionalidad democrática. No se trata de una alianza política. Hay que darse cuenta de que este bloque contra la dictadura tiene solamente una semana de vida, y que fue precipitado precisamente por la decisión de la Corte Suprema de limitar las facultades de la Asamblea Nacional. Recordemos la facilidad con la que Daniel Ortega fue sacando todas las decisiones. Si vemos la trayectoria del año, diría que ha ido de mucha holgura legislativa para el presidente Ortega a unas crecientes dificultades legislativas. Las dificultades que se ven en la Asamblea son la expresión de las dificultades que está teniendo la sobrevivencia del pacto. No estoy pronosticando el fin y la muerte de ese pacto, lo que digo es que está con serios dolores.

¿Se puede esperar una pronta solución a la crisis dentro de la Asamblea Nacional?

Solución a la crisis del pacto, lo veo difícil; sí se puede recuperar una cierta normalidad en el trabajo de la Asamblea Nacional, pero para eso se tendrán que cumplir algunas condiciones: para empezar yo creo que va a progresar el proyecto de interpretación auténtica de la Ley de Amparo para que no exista control previo constitucional, es decir, que no se pueda, a través de recursos ante el Poder Judicial que controla Daniel Ortega, parar el proceso de formación de la ley y coartar las facultades legislativas de la Asamblea. Creo que cuando eso se resuelva, se va a ver un cierto equilibrio de fuerzas que va a conducir a una progresiva superación de la crisis institucional. No así del pacto, el pacto está en crisis en la opinión de la inmensa mayoría de los nicaragüenses.

¿Entonces qué tipo de oposición se puede esperar, porque parece que estamos bajo un sistema de ojo por ojo: si el Gobierno hace algo, los diputados le responden con otra cosa. El caso más reciente es el Presupuesto, que no ha sido aprobado.

Es que esa dinámica se va a mantener en tanto se mantenga la pretensión de Daniel Ortega de perpetuarse en el poder por medios no democráticos. Daniel Ortega tiene que entender que él es un Presidente minoría. Si quiere gobernar en democracia, tiene que buscar entendimiento con las otras bancadas parlamentarias, pero él estaba tratando de soslayar la voluntad del pueblo -que un 62% no votó por él- a través de su entendimiento con Alemán, pero le estaba imponiendo un precio que muchos diputados del PLC no están dispuestos a pagar.

¿Cree que esa forma de actuar de la oposición es la mejor para el país, tomando en cuenta que algo tan delicado como el Presupuesto se mantiene congelado?

No es que es la mejor conducta de la Asamblea Nacional, es que es inevitable si la prioridad es la defensa de la institucionalidad democrática. El tema del Presupuesto, por el momento, al no ser aprobado este año, entra en vigencia el proyecto del Presupuesto que envió el presidente Ortega.

¿Cuál es su análisis de este primer año de gobierno del presidente Ortega?

Este es un año perdido, desde el punto de vista económico, porque estamos creciendo menos de lo previsto, porque por primera vez después de 10 años tenemos una inflación de dos dígitos, del 16 por ciento, pero la inflación en la canasta de alimentos es del 20 por ciento. Desde el punto de vista económico, la situación es preocupante.

Es también perdido desde el punto de vista de empezar a resolver los problemas estructurales de la energía. El problema más serio que enfrenta la economía nicaragüense es la energía. La obsolescencia y la insuficiencia del parque energético. Ha habido parches, medidas de emergencia, préstamos que se han hecho para que Unión Fenosa les pueda pagar a los generadores, las plantas de emergencia de Hugo Chávez; pero aquí no se han movido ninguno de los problemas estructurales al problema de la energía. Por ejemplo, no se ha removido ninguno de los obstáculos que impiden inversiones en el sector de la hidroenergía. No hay progresos en resolver la asimetría que hay entre los ingresos de la distribuidora y de los generadores. No se ha resuelto el enorme caos institucional que hay en el sector energético.

Es un año perdido desde el punto de vista social. Resulta paradójico que en el supuesto gobierno de los pobres haya más desempleados y más pobres que cuando se inició el gobierno del presidente Ortega. Y estamos cerrando con una seria crisis de gobernabilidad.

¿Cuáles han sido los errores cometidos por el Gobierno y que crean esa sensación de estancamiento económico?

El error más grande es tratar de establecer una dictadura personal, familiar, dentro del Frente Sandinista; y tratar de establecer en la sociedad un modelo de autoritarismo institucional. Estas dos cosas Ortega pensaba resolverlas en base a un populismo sin tener los recursos para ese populismo. Está fracasando también al tratar de establecer un modelo de corporativismo autoritario en base al cual le dice a la élite empresarial “vos dedicate a los negocios y a mí dejame la política”. Estamos dejando el año con una caída de casi el 4% en la importación de bienes de capital, con un índice negativo en términos de crecimiento de la industria de la construcción. Los empresarios grandes, pequeños y medianos no son tontos, saben que por este sendero de un creciente autoritarismo institucional va a haber en algún momento una crisis política más profunda.

¿Mayor que la actual?

Mayor que la actual, claro, que va a arrastrar por el precipicio a la economía.

¿Se puede esperar un panorama negativo para los próximos años?

Creo que si por la víspera se saca el día, vamos a tener un mal año 2008.

¿Cree que la situación actual y las decisiones del presidente Ortega han debilitado el apoyo que el 38% del electorado le dio en las elecciones del año pasado?

No creo que ese 38% se haya debilitado mucho. Lo importante es la tendencia que sí ha empezado a debilitarse. En general en el año, las personas que se identifican con el Frente Sandinista pasaron de un 35% a un 30%. Primera vez en muchos años que uno siente en las encuestas, un deterioro en la adhesión al Frente Sandinista.

¿Ese 5% puede ser captado por el MRS?

Tenemos una vocación de crecimiento hacia ese desencanto sandinista pero también sobre el mayor colchón de nicaragüenses que pueden resultar afines a nuestras posiciones, que son el 40% independiente. Los integrantes de la Alianza MRS están teniendo un crecimiento significativo.

¿Cómo cree que mira la gente al partido actualmente?

Creo que a la Alianza MRS la gente le atribuye dos características positivas: tiene una nueva forma de hacer política, no hay ambigüedades; y en segundo lugar que se nos reconoce con una posición muy consecuente entre lo que planteamos y cómo actuamos. Crecientemente se nos ve como una opción posible; el año pasado se nos veía como una buena opción, pero no como posible.

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