10 dic. 2007

Daniel Ortega va hacia el abismo (Sergio Ramírez en La Prensa):

Sergio Ramírez mercado, escritor y ex Vicepresidente de la República /La Prensa/Orlando Valenzuela


“Daniel Ortega va hacia el abismo”

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense y ex compañero de gobierno durante la anterior administración de Daniel Ortega, analiza el comportamiento del actual gobierno y la crisis que a su criterio “desgarra” al Frente Sandinista

Fabián Medina
domingo@laprensa.com.ni
Discurso contra Europa

Daniel Ortega ha tenido desde el comienzo de su mandato un discurso agresivo contra Estados Unidos en correspondencia con el discurso que mantiene Hugo Chávez, presidente venezolano. Sin embargo, en los últimos meses, Ortega ha elegido un nuevo blanco: Europa Occidental. A Sergio Ramírez le ha sorprendido ese discurso.

“Europa era un punto de apoyo para el gobierno sandinista en los años ochenta. Cuando se encendía un fuego contra Estados Unidos se recurría a Europa para buscar los equilibrios, incluso políticos”, dice Ramirez, quien ve a Ortega “lanzado totalmente, pero a fondo”.

Daniel Ortega ha cuestionado en repetidas ocasiones la legitimidad europea cuando se habla de humanismo dado sus antecedentes coloniales en la conquista de África y América.

“Esta confrontación me hace sospechar que él no está soltándose de una rama y buscando cómo agarrarse de la otra porque siente que debajo va a tener la red de Venezuela y es ahí donde me entran mis dudas, porque la red de Venezuela no está tan bien tejida”.

Según los cálculos de Ramírez, Venezuela ha ofrecido 12 mil millones de dólares a Nicaragua, entre lo que se cuenta una refinería de petróleo de 300 mil barriles diarios, una compañía de petroquímica, otra de aluminio y carreteras. “Siento que hay demasiada confianza en la red venezolana y una especie de, bueno, no importa que la guerra retórica me lleve a dejarme desamparado si debajo me van a estar esperando los brazos de Chávez”.

Izquierda y derecha

Hasta antes de la caída de la Unión Soviética, dice Sergio Ramírez, hubo parámetros reales para valorar a la izquierda y a la derecha en asuntos políticos. “Esos parámetros desparecieron. Es muy poca la gente de izquierda que actualmente se atreve a cuestionar la economía de mercado. Se habla de restricciones o de fronteras a la economía de mercado, pero nadie en su sano juicio propone una economía de Estado, centralmente planificado, sin el libre juego de la oferta y la demanda, donde el Estados es productor, distribuidor, no sólo de recursos sino de bienes de consumo. Esos parámetros hoy no existen”, dice.

A Sergio Ramírez se le ve por días en Nicaragua. Viaja mucho. Un día puede estar en España presentado alguna de sus obras y otro en alguna universidad de Norteamérica brindando una charla. Si está en Nicaragua, como al momento de esta entrevista, poco sale a las calles y pasa la mayor parte del tiempo encerrado en su casa, en un estudio forrado de libros, frente a una computadora, escribiendo. Siempre escribiendo. Si alguna vez fue “político y escritor” hoy quiere ser sólo “escritor”.

Antiguo compañero de gobierno de Daniel Ortega, Ramírez encabezó la temprana disidencia en el Frente Sandinista, después de la derrota electoral de 1990. Luego, en 1996, figuró como candidato a la Presidencia por el Movimiento Renovador Sandinista que fundó tras su salida del FSLN y fue derrotado.

Paradójicamente, muchos de quienes cercaron esa primera rebelión en el Frente Sandinista, luego se rebelaron e igualmente fueron expulsados a las buenas o a las malas, en las sucesivas y periódicas crisis que ha vivido ese partido, por ahora el más grande y fuerte de Nicaragua.

Ramírez ve en la actualidad una nueva crisis en el Frente Sandinista que se refleja no sólo en el enfrentamiento de algunos sectores en ese partido sino también en la forma cómo Ortega ha decidido esta vez gobernar a Nicaragua.

::: Cuando Daniel Ortega llegó al poder uno pensó que esto era el final de una estrategia muy bien calculada, pero ahora en el gobierno se le acusa de estar improvisando.

Improvisación yo no veo. Lo que veo es una lógica diferente. Aquí lo que se está dando ante los ojos de todo el país es un traslado de las estructuras de poder tal como estaban articuladas antes de la subida de Daniel Ortega al poder, a las manos personales de él y su esposa. Eso es una cosa que está cimbrando al país pero no se está dando en el seno de la sociedad. Claro, el Frente Sandinista es parte de la sociedad pero el conflicto se está dando dentro del Frente Sandinista. Si nosotros sumamos, todo lo que vemos es un conflicto dentro del Frente Sandinista pero que obviamente estremece al país porque es un partido grande, un partido importante y ese traslado de poder se está dando de manera forzada y está arrancando pedazos.

::: ¿Usted diría que hay una crisis en el Frente Sandinista?

Una crisis como consecuencia de este deliberado traspaso de poder. Porque se siente este desgarramiento. Porque le están quitando poder a otros sectores del Frente Sandinista. Le están quitando poder a las alcaldías, y eso está en el trasfondo del conflicto con Nicho Marenco. Le están quitando poder al Movimiento Comunal…

::: Pero esos sectores que usted menciona son los que han sido llamados “danielistas”. Entonces es un contrasentido.

Exactamente, pero es que yo siento que se están eliminando las intermediaciones de poder. En primer lugar, todas las estructuras del partido, a nivel de secretarios políticos, están pasando a manos de los CPC. Y esto es para eliminar a Lenín Cerna como intermediario, por ejemplo. Todas las estructuras partidarias van a responder a la esposa del Presidente. Hay una lucha por dentro porque hay gente que no se quiere dejar quitar poder. Los secretarios políticos mejor han dicho: “Yo me paso con todo y cartucheras. Si los CPC van a tener poder mejor yo soy el jefe de los CPC”. Y esto es un fenómeno dentro del Frente Sandinista, porque los CPC no son entidades de base articuladas a toda la sociedad.

::: Pero doña Rosario Murillo dice que el próximo 30 de noviembre van a presentar a más de un millón de miembros de los CPC.

Esos son los votos del Frente Sandinista, que ellos están presuponiendo que los van a tener. Yo no creo en ese millón, pero puede articular… Si vos leés las encuestas, siempre un 30 por ciento está diciendo que sí a todo lo que dice Daniel Ortega.

::: ¿Daniel Ortega va a controlar esta nueva crisis?

Ellos dos están arriesgándolo todo. Pero tienen la decisión de llegar a donde quieran llegar, no importa el tamaño de la crisis, pero quieren asumir el control total de todas las estructuras del Frente. Que ya no respondan a nadie más. Y esa es parte de la lucha con Marenco.

::: ¿Qué sentido tiene un enfrentamiento con Marenco si se le ha reconocido como un incondicional danielista?

Siempre pesan cosas subjetivas, personales, diferencias, antipatías, pero esto es fundamentalmente una operación de poder en la cual Nicho Marenco no tiene lugar. Y otros, muchos otros que son cabezas visibles en el Frente Sandinista, a menos que no tengan su propio brillo, ni su propia independencia ni su propio espacio, sino sometimiento vertical. Estamos viendo la transformación de un partido político de línea vertical a un partido político de autoridad estrictamente personal.

::: ¿Qué va a pasar con Dionisio Marenco?

No sé… Lo que se ha demostrado continuamente es que los expulsados o apartados del Frente Sandinista terminan sin articulación hacia abajo en el poder. Herty tuvo que reconstruir su propia base. Cuando nosotros salimos con el MRS, teníamos un tercio de las bases sandinistas, pero cuando nos fuimos del partido no nos llevamos ese tercio porque la fidelidad partidaria es mucho más fuerte, y eso le pasó a Herty. Y no sé si Nicho lo estará buscando.

::: Y a nivel del control de Estado, ¿usted ve una nueva situación con respecto al llamado pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán?

Ahí yo tengo mis dudas. No sé; esta votación en la que los liberales unidos con el apoyo del MRS lograron la derrota del veto a los CPC significa un cambio de posición de Alemán o una pérdida relativa de poder que él tiene. ¿Ya no puede controlar la bancada o él está dejando que este veto sea rechazado diciéndole a Daniel Ortega, dejémoslo que lo resuelva la Corte Suprema de Justicia donde estamos más seguros. No veo lógico que Daniel Ortega pierda esta supuesta batalla de los CPC y el pacto siga adelante con las reformas constitucionales. No es congruente. Esto debería ser un golpe al pacto suficiente como para que provocara la ruptura y decir, “no seguimos adelante y te vuelvo a mandar a echar preso. Y no hay reformas al Código Penal y te vuelvo a mandar a la (Cárcel) Modelo”. Eso no está ocurriendo. Eso es lo que me hace ver las cosas con cierta desconfianza. No lo veo como un ruptura profunda y que ahora las aguas se van a mover de otra manera. Si eso fuera así, y Daniel Ortega sintió que perdió el respaldo de Alemán y que ya no tiene a la Asamblea (Nacional) de su lado, porque la Asamblea es la llave que abre todas las puertas, tal vez estaría más alarmado.

::: A lo mejor no es que perdió el respaldo de Alemán sino que Alemán yo no tiene mucho respaldo que ofrecerle.

Es probable. La verdad es que el liderazgo de Alemán se construyó en base a un antisandinismo brutal, radical. En la medida que Alemán no puede representar ese antisandinismo porque aparece haciéndole los favores domésticos a Daniel Ortega —no sólo para que haya podido llegar a la Presidencia, sino para ahora reformar la Constitución y reelegirse— esa bandera del antisandinismo la tiene que tomar otra persona.

::: Da la impresión, sin embargo, que Daniel Ortega se siente muy seguro de tener la sartén por el mango, y usa un discurso muy hostil. Como que no le importa pisar callos por donde quiera.

La llave del poder de Daniel Ortega sigue siendo el respaldo de Arnoldo Alemán. Si ese respaldo se ha perdido totalmente o se está perdiendo, viene una crisis de otro tipo porque el poder de Daniel Ortega se ha construido en base a la maniobra política. Aquí no hay poder militar ni poder policíaco, nada de eso… Simplemente es el manejo dentro de la Asamblea Nacional que le ha permitido construir mayoría para tener un control absoluto de la Corte Suprema, del Consejo Supremo Electoral y de la Contraloría.

::: Pero sería extraño que le haya costado tanto llegar al poder para luego en un año echarlo todo a perder.

Sí, es extraño…

::: A menos que todo esté fríamente calculado…

Es que yo no veo que las cosas le estén saliendo bien. Lo que él tiene es una estrategia para transformar el tipo de poder del Frente Sandinista y dejarlo absolutamente en manos de él y de su esposa. Eso está produciendo desgarrones profundos en el camino, va dejando pedazos. Esta es una operación bien arriesgada. Al lado de eso tampoco está haciendo un gobierno ejemplar. Este es un gobierno pésimo. Creo que es uno de los peores gobiernos en la historia reciente de Nicaragua. Yo me pregunto: ¿qué habría pasado si nosotros hubiésemos gobernado sin guerra? Aquí hay un Daniel Ortega gobernando sin guerra, gobernando sin conflictos, más que los que él provoca. Él recibió un país sin conflictos, un país asentado, y hemos entrado en unos conflictos que son absolutamente innecesarios. Y si vos ves los niveles de ejecución del Presupuesto son bajísimos, el estado de las carreteras, la situación de la inflación. Por supuesto que no todo es culpa del Gobierno porque los precios del petróleo nos están empujando por detrás, pero aquí hay mucha decidia gubernamental ineficiencia, y lo peor es que la gente que está haciendo bien su trabajo, como la ministra de Salud, la quitan. A esta señora siempre la veía en todas partes…

::: Parecía su ministra ejemplo…

Sí. Yo decía, qué buena esta mujer, siempre está a la orilla de la cama de los enfermos, una mujer sencilla, sin alardes. Y de repente vengo de Chile y se volaron a la ministra de Salud. ¿Por qué? Dicen que por un anuncio saludando a unas personas que venían a un congreso sobre el sida. Yo lo que veo es esta voluntad de que el que no se someta a los más mínimos mandamientos va para fuera. Y además con la más brutal de las descortesías. Ya se ha vuelto endémico en el país enfrentarse. ¡Todo mundo se va por razones de salud del puesto que estaba ocupando!

::: ¿Usted cree que no estaba preparado el Frente Sandinista para gobernar?

Es que la única manera que el Frente Sandinista hubiese estado preparado al asumir el gobierno es llamando a otros sectores, que es lo que yo creí que Daniel Ortega iba a hacer al principio. En las primeras semanas después del triunfo sandinista yo sentí como que había una voluntad de integrar a otros sectores, de integrar a un gabinete nacional. Pero al final fue como una cortina de humo, porque fue el gabinete más sectario que se pudo haber pensado. Absolutamente partidista, sacrificando la calidad a la fidelidad. Y ahora se está sacrificando la fidelidad partidaria en aras de la fidelidad personal, que es peor todavía porque eso ya deja muy pocos espacios.

::: Alguien decía que cuidado y Daniel Ortega no llega al final de su mandato. ¿Usted ve un panorama tan negro?

No lo sé. Eso de pronosticar me parece bastante arriesgado. Puede parecer que uno está envuelto en alguna asonada. A en alguna conspiración (ríe) pero sí creo que es correcto mostrar preocupación hacia dónde va el país y si el débil manto institucional que tenemos va a alcanzar para cubrir todos estos desaciertos.

::: ¿Y la oposición cómo la valora?

Yo creo que si el Partido Liberal logra esta pretendida unidad y logra descalabrar el pacto dentro de la Asamblea Nacional, aquí va a haber una verdadera oposición y vamos a entrar en una polarización fuerte. Eso yo quisiera verlo todavía.

::: ¿Las elecciones municipales van a mostrar si existe de verdad ese descontento del que se habla?

Yo creo que se van a ver en las elecciones municipales, si los liberales logran ir unidos van a sacar buenos resultados.

::: Pero falta liderazgo.

Eso es otra cosa. Porque Nicaragua se ha guiado siempre por los liderazgos visibles. Pero de repente los liderazgos aparecen a la vuelta de la esquina, y uno ni sospecha dónde va a aparecer alguien que va a capturar la imaginación de la gente y va a aparecer por encima de los demás capitalizando ese descontento. Uno de los grandes riesgos para Daniel Ortega es cuando ese descontento se tome las calles. El poder de Daniel Ortega se ha construido de dos maneras: uno en los manejos hábiles de la política y la politiquería, y se ha construido en el monopolio de las calles. Una vez que Daniel Ortega llegara a ser desafiado en el monopolio de las calles, ahí sí va a entrar en muchos problemas.

::: Que no nos guste la forma cómo está gobernando Daniel Ortega no quiere decir que él sienta que las cosas le están saliendo mal. ¿Puede que todo lo que estemos viendo sea su plan y él sólo esté siendo consecuente con lo que se propuso ya sea por intereses personales, partidarios o nacionales?

Yo puedo ser consecuente con lo que yo quiero. Me monto en un caballo y llevo el caballo hacia el abismo. Llevo un buen caballo, voy bien montado, llevo comida para varios días, llevo agua pero voy para el abismo. Son dos cosas diferentes.

::: ¿Y usted ve a Daniel Ortega yendo hacia el abismo?

Sí. Y no me gustaría que llegara porque no es asunto de que Daniel Ortega se vaya al abismo. El país se va al abismo con él.

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