12 oct. 2007

Rubén Darío en el día de la Hispanidad:

TO ROOSEVELT

It is with the voice of the Bible, or the verse of Walt Whitman,
that I should come to you, Hunter,
primitive and modern, simple and complicated,
with something of Washington and more of Nimrod.

You are the United States,
you are the future invader
of the naive America that has Indian blood,
that still prays to Jesus Christ and still speaks Spanish.

You are the proud and strong exemplar of your race;
you are cultured, you are skillful; you oppose Tolstoy.
And breaking horses, or murdering tigers,
you are an Alexander-Nebuchadnezzar.
(You are a professor of Energy
as today's madmen say.)

You think that life is fire, t
hat progress is eruption,
that wherever you shoot
you hit the future.

No.

The United States is potent and great.
When you shake there is a deep tremblor
that passes through the enormous vertebrae of the Andes.
If you clamor, it is heard like the roaring of a lion.
Hugo already said it to Grant: The stars are yours.
(The Argentine sun, ascending, barely shines,
and the Chilean star rises...) You are rich.
You join the cult of Hercules to the cult of Mammon,
and illuminating the road of easy conquest,
Liberty raises its torch in New York.

But our America, that has had poets
since the ancient times of Netzahualcoyotl,
that has walked in the footprints of great Bacchus
who learned Pan's alphabet at once;
that consulted the stars, that knew Atlantis
whose resounding name comes to us from Plato,
that since the remote times of its life
has lived on light, on fire, on perfume, on love,
America of the great Montezuma, of the Inca,
the fragrant America of Christopher Columbus,
Catholic America, Spanish America,
the America in which noble Cuahtemoc said:
"I'm not in a bed of roses"; that America
that trembles in hurricanes and lives on love,
it lives, you men of Saxon eyes and barbarous soul.
And it dreams. And it loves, and it vibrates, and it is the daughter of the Sun.
Be careful. Viva Spanish America!
There are a thousand cubs loosed from the Spanish lion.
Roosevelt, one would have to be, through God himself,
the-fearful Rifleman and strong Hunter,
to manage to grab us in your iron claws.

And, although you count on everything, you lack one thing: God!


Rubén Darío, 1904
Translated by Bonnie Frederick






ruben_dario.jpg
Ruben Dario

A ROOSEVELT

Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.

Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!


Rubén Darío, 1904


"A COLON"

Desgraciado Almirante! Tu pobre America,
tu india virgen y hermosa de sangre cálida,
la perla de tus sueños, es una histérica
Un desastroso espíritu posee tu tierra;
donde la tribu unida blandió sus mazas,
hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra,
se hieren y destrozan las mismas razas.

Al ídolo de piedra remplaza ahora
el ídolo de carne que se entroniza,
y cada dia alumbra la blanca aurora
en los campos fraternos sangre y ceniza.

Desdeñando a los reyes nos dimos leyes
al son de los cañones y los clarines,
y hoy el favor siniestro de negros beyes
fraternizan los Judas con los Caínes.

Bebiendo la esparcida savia francesa
con nuestra boca indigena semi-española,
dia a dia cantamos la Marsellesa
para acabar danzando la Carmañola.

Las ambiciones pérfidas no tienen diques,
soñadas libertades yacen deshechas.
Eso no hicieron nunca nuestros Caciques,
a quienes las montañas daban las flechas!

Ellos eran soberbios,leales y francos,
ceñidas las cabezas de raras plumas;
Ojala hubieran sido los hombres blancos
como los Atahualpas y Moctezumas !

Cuando en vientre de América cayó semilla
de la raza de hierro que fue de España,
mescló su fuerza heroica la gran Castilla
con la fuerza del indio de la montaña.

Pluguiera a Dios las aguas antes intactas
no reflejaran nunca las blancas velas;
ni vieran las estrellas estupefactas
arribar a la orilla tus carabelas!

Libres como las águilas,vieran los montes
pasar los aborigenes por los boscajes,
persiguiendo los pumas y los bisontes
con el dardo certero de sus carcajes.

Que más valiera el jefe rudo y bizarro
que el soldado que en fango sus glorias finca,
que ha hecho gemir al Zipa bajo su carro
o temblar las heladas momias del Inca.

La cruz que nos llevaste padece mengua;
y tras encanalladas revoluciones,
la canalla escritora mancha la lengua
que escribieron Cervantes y Calderones.

Cristo va por las calles flaco y enclenque,
Barrabas tiene esclavos y charreteras,
y las tierras de Chibcha,Cuzco y Palenque
han visto engalonadas a las panteras.

Duelos, espanto, guerra, fiebre constante
en nuestra senda ha puesto la suerte triste:
Cristóforo Colombo, Pobre Almirante,
ruega a Dios por el mundo que descubriste!

Ruben Dario 1892.

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