12 oct. 2007

En el día de la Hispanidad:

Mucho se ha hablado ya de la Conquista y del encontronazo de las culturas europeas y americanas ocurrido hace más de quinientos años.

¿Quienes somos en realidad?

Somos los hijos del Derecho de Pernada impuesto, somos el producto de la más grande violación colectiva escrita en la historia de la humanidad; nuestra mezcla de sangre hecha a la brava, depravada y abusivamente, ha permitido que carezcamos de una verdadera identidad de raza o nacionalidad.

Los efectos de este conocimiento han permitido que la autoestima colectiva esté en permanente descenso. Aunado este hecho a la realidad de que la mayoría de los políticos son criollos o descendientes de ellos, y que los pocos indígenas puros hayan sido reducidos a la mínima expresión social, política y económica; tenemos el resultado actual de nuestros países latinoamericanos.

Mientras los colonizadores que se radicaron en América del Norte huían de sus gobiernos y siempre pretendieron quedarse en esas tierras (arrasando con los pobladores autóctonos y evitando mezclarse con ellos), los que llegaron a Centro y Sur América venían a saquear en nombre de la Corona, acumulando riquezas con la esperanza de volver a Europa con honores y ser admitidos por la nobleza.

Los imbéciles que colonizaron estas tierras gastaron todas las riquezas obtenidas en sedas, perfumes y especias; los otros países europeos acumularon el oro y la plata. España y Portugal son de los países más pobres de Europa y los países que ellos colonizaron son de los más pobres del mundo. Aún ahora nuestros empresarios, políticos y gobernantes buscan acumular riquezas que no invierten en nuestros países; son riquezas que van a parar a los bancos extranjeros y se gastan nuevamente en perfumes, sedas y especias. Les viene de raza, con el pedigree.

Los bastardos seguimos trabajando por ganar el afecto de nuestros padres desnaturalizados, añorando vivir en Europa (ahora reflejada en los Estados Unidos), o esperando sus dádivas para subsistir y los indígenas siguen esclavizados y reducidos a reservas "protegidas".

Es momento de reflexionar acerca de nuestra realidad y deshacernos de los estigmas que nos impone el subconsciente; somos seres humanos iguales a los que hoy son ricos a nuestra costa y nuestros países pueden alcanzar los niveles de desarrollo que aquellos ostentan. Comencemos a pensar hacia dentro, desarrollemos nuestro turismo interno, despojemos a los criollos del Poder que no han sabido utilizar desde que nos independizamos.

¡Feliz día de la raza! o, como se dice ahora: ¡Feliz día de la Hispanidad!

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