12 sept. 2007

¡¡No al terrorismo!!




Cuando el 11 de septiembre del 2001 escuché que los Estados Unidos habían sido atacados, he de decir con sinceridad que mi primera reacción fue de alegría... por fin el ensoberbecido Gobierno del Norte sentiría en carne propia los males que ha causado en otros países. La noticia se corrió por los pasillos del Tribunal de Apelaciones de Managua (donde me encontraba en ese momento) y me dirigí a un Cafetín a pedir que sintonizaran las noticias de la TV. Lo que pude apreciar no fue lo que esperaba.

El mencionado ataque no era más que un acto cobarde de terrorismo dirigido contra objetivos civiles, un grupo de radicales islamitas se había tomado tres aviones civiles y les había estrellado a manera de bombas contra las Torres Gemelas y el Pentágono; las Torres se desplomaron y el luto alcanzó a miles de familias norteamericanas y del mundo.

Lejos de entrar en un período de reflexión el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha continuado con sus intervenciones militares en otros países y pone nuevamente en riesgo a su pueblo. La violencia únicamente puede engendrar violencia, ¿Cuántos años ya los Estados Unidos de Norteamérica están en Irak? ¿Cuántas guerras ha provocado, y a cuántos grupos militares ha entrenado, el Gobierno de Norteamérica en el curso de su historia?

No podemos justificar el ataque del 11 de septiembre y, de igual manera no podemos justificar que el Gobierno de los Estados Unidos, erigido en Sheriff (por sí y ante sí) de las naciones a nivel mundial, se aproveche de su poderío para imponer su criterio o sus intereses.


Como nicaragüense me tocó vivir el bloqueo económico a que fue sometido mi país y la guerra que el Gobierno de los Estados Unidos financió durante largos años, todo lo cual significó muerte y sufrimiento a toda mi nación. Un Tribunal Internacional (La Haya) accedió a una demanda nicaragüense y condenó a los Estados Unidos para que nos indemnizaran con la suma de 17 mil millones de Dólares por los daños causados; Nicaragua se vio obligada a renunciar a su reclamo para poder optar a las "ayudas" norteamericanas e insertarse en los proyectos multinacionales como el BM y FMI. Esto también fue, y es, terrorismo.

Comprendemos que el pueblo norteamericano no es el Gobierno norteamericano, la pretendida democracia y los procesos de decisión en realidad giran alrededor de las grandes empresas que han hecho de los Estados Unidos de Norteamérica un verdadero imperio; los mismos norteamericanos viven bajo una Dictadura disfrazada de democracia, uno se pregunta cómo es posible que Al Gore haya recibido más votos populares y no sea el Presidente de los Estados Unidos. Más interesante aún es el hecho de que él no reclamase, según ha dicho para no socavar las bases del "sistema".

Acerca del "sistema" norteamericano habré de referirme después, por hoy me resta decir al pueblo de norteamérica que, mientras permita que su Gobierno se inmiscuya en los asuntos internos de otros países, abusando de su fuerza militar; seguirá siempre latente la posibilidad de que sea víctima de ataques cobardes como el que hoy recordamos...

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