27 sept. 2007

Blogeando en contra del Abuso:

Bloggers Unite
Hoy hemos sido convocados para escribir en contra del abuso, mi humilde trabajo hasta este momento ha tratado de presentar y evaluar el abuso que comete nuestra clase política en el ejercicio del Poder en nuestro país.

Sin embargo el abuso como una concepción general, desde un abordaje teleológico de la palabra, es un mal endémico de la humanidad, porque el ser humano en su egoísta y subjetiva percepción de la realidad se ha venido considerando el Ser Supremo, o delegado de tal entidad, sobre la tierra.

El origen etimológico de la palabra abuso, en nuestro idioma y muchos otros de descendencia latina, consiste en: usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien (RAE). Cuando nos referimos a personas (sean estas mujeres, niños u hombres) la definición etimológica citada nos plantea una interesante cuestión: ¿Se puede acaso usar bien, comedida, propia o debidamente de alguien?

En un mundo como en el que hoy vivimos parece que sí:

  1. Los políticos nos usan para alcanzar el poder y usan a los empresarios como patrocinadores de sus campañas
  2. Los empresarios nos usan como generadores de riquezas y usan a los políticos para tenernos bajo control
  3. Los hombres usan a las mujeres para satisfacción sexual y compañía
  4. Las mujeres usan a los hombres para protección y garantía de sustento
  5. En muchos países latinos los niños son usados para trabajo y manutención de su familia
  6. En muchos países europeos las mujeres se dejan embarazar para cobrar del estado una pensión como madre soltera, que es otra forma de usar de un bebé (y antes de un hombre para garantirse el embarazo)
  7. Usamos a nuestros amigos que tienen alguna posición de influencia para obtener un beneficio
Curiosamente en nuestro idioma una acepción de la palabra Uso es costumbre, usualmente equivale a decir "por costumbre". Así, podemos decir que, hoy día, acostumbramos usar a las personas; y que nos usen, se ha vuelto costumbre. ¿En qué momento el uso se torna en abuso? ¿Quién establece el límite en el uso de una persona?

Reflexionando, al tomar el reto de escribir acerca del abuso, he llegado a la conclusión de que comenzamos a abusar de las personas desde el momento en que nos permitimos usar de ellas y, así, todo el conjunto de las relaciones sociales (toda vez que son interpersonales) actualmente gira en torno de usos y abusos recíprocos.

Subjetivamente yo dejo que me usen, hasta donde me conviene el uso recíproco que yo hago del que me usa, superado ese límite considero que hay abuso. Objetivamente aplicamos ese mismo principio subjetivo y de esa manera nos causa molestia (y consideramos abuso) todo aquello que excede el uso que de nosotros mismos usualmente permitimos. Como un ejemplo reciente en mi país encontramos que la prohibición del aborto (aún el terapéutico) se considera un abuso contra las mujeres en la mayoría de los países en los que hay mayor "respeto" a las "libertades individuales"; de igual forma en los países con fuertes concepciones religiosas se considera un abuso el permitir que las mujeres puedan decidir acerca de la vida que ha surgido en su ser mediante el embarazo.

En el caso, pues, de las personas, el abuso depende en gran manera de la voluntad del abusado, tanto como de la del propio abusador. De esta manera planteado el asunto, concluyo este artículo (post) con las siguientes interrogantes:

¿Podemos permitir que nos sigan usando hasta que llegue el momento en que nos abusen?
¿Podemos seguir usando a las personas hasta que llegue el momento en que les abusemos?

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