21/9/2007

Alejandro Serrano Caldera:

Mientras coloco la biografía de este mi admirado personaje, dejo una entrevista publicada en "Las páginas verdes", a través de ella conoceremos uno poco acerca del Dr. Serrano Caldera.

Dr. Alejandro Serrano Caldera, filósofo, político, uno de los intelectuales de mayor valía en Nicaragua. Abordaremos el tema de su último libro “Estado de Derecho y Derechos Humanos” temas políticos, candentes, que están en el tapete nacional y que es urgente discutir, hablar, profundizar, en torno a los mismos. ¿Cómo surge este texto?

Este libro nació como compilación de varios años de una serie de artículos, escritos, ensayos, conferencias, que luego Giovanna, mi esposa, los recogió y comenzó a revisar, seleccionar y luego armó el libro. Por eso es que en la presentación en la UAM, Julián Corrales habló “del hijo de ambos” exactamente porque yo en la presentación en la universidad de León hice esa observación, Julián la retomó y desarrolló, diciendo que este libro era tanto mío como de ella, porque si yo lo escribí, ella seleccionó los trabajos y los ordenó, mecanografió e hizo nacer. Su núcleo fundamental es el siguiente: Sostengo que nosotros hemos tenido a lo largo y ancho de nuestra historia un profundo déficit legal e institucional. Con esto quiero decir varias cosas, una de ellas que nuestras instituciones no han sido fruto del desarrollo de nuestra sociedad, sino extrapoladas de otras realidades, es decir, las instituciones del derecho constitucional más avanzadas del mundo como han sido la Constitución de Francia en 1791, la Constitución de los Estados Unidos de 1787 y algunas ideas de la Constitución de Cádiz de 1812, pasaron a las 14 constituciones que hemos tenido en la historia, si incluimos las dos constituciones de cuando éramos parte de la Federación de Centroamérica, doce si contamos sólo las puramente nicaragüenses. Hay un déficit institucional y jurídico por es lado. Hay un déficit en la debilidad de las instituciones frente a la realidad, la incongruencia o la fractura. Nosotros vivimos en dos mundos: un mundo real, económico, social y un mundo declarativo, retórico, jurídico, que es el de las constituciones y las leyes. Cuando uno lee una constitución nicaragüense se pregunta que a qué país se refiere, efectivamente no está reflejado el país real en el país legal. De alguna manera se trabaja esta idea que también la trabajan para México, Octavio Paz y Carlos Fuentes.

Carlos Fuentes llega a llamarle esquizofrenia entre el mundo real y el mundo jurídico, ese es un segundo aspecto del déficit. Un tercer aspecto es el abuso sobre la fragilidad y debilidad de las leyes, de las instituciones, por parte de los caudillos y los autócratas, es decir, el abuso del poder sobre la ley. Un cuarto aspecto es la falta de una cultura de la institucionalidad de la constitucionalidad, de la legalidad, para legalizar las situaciones de hecho. Finalmente el derecho en mano, es del poder real, sirve para moldear las cosas. Ante estos cuatro elementos que forman el déficit jurídico institucional de la cultura política y jurídica nicaragüense surge un requerimiento, el requerimiento del estado de derecho, del fortalecimiento de las instituciones, del fortalecimiento de la legalidad, la separación de poderes, etc. eso es un bloque, pero frente a eso, Ximena, surge la pregunta que para mí es lo esencial en el libro, que es lo que lo va a hacer caer en la ética que Julián Corrales decía que era para él, el corazón principal entre los siete corazoncitos que forman el libro y es lo siguiente: aclarar lo anterior, que es fundamental, la institucionalidad y la legalidad.

Hay una pregunta que es el eje de todo el libro. Si el estado de derecho es la subordinación del poder a la ley, la ley a qué está subordinada? O bien en la ley se termina todo? porque si es así corremos otro riesgo, ya tenemos uno de no haber tenido ley suficientemente sólida que someta al poder, pero no nos podemos quedar solo en el discurso de la institución y de la legalidad, porque entonces toda la legitimidad de la democracia y el estado de derecho quedarían reducidos a una mayoría parlamentaria. Si yo tengo mayoría en el parlamento y hago un juego de correlación de fuerzas de bancadas, yo mando, porque hago la ley. Entonces invierto la esencia del estado de derecho, que es la subordinación del poder a la ley. Con esto estaría subordinando la ley al poder, si el poder hace la ley y no hay ningún referente más allá del derecho formalmente válido, escrito sencillamente, lo que estoy haciendo es lo contrario de lo que dice el estado de derecho y lo que estoy subordinando es la ley, que nace de una mayoría parlamentaria de bancadas, al poder, sería la subordinación de la ley al poder. Ahí cae en el tema de los valores de la ética, no puede haber un verdadero estado de derecho sino está regido por algunos principios éticos universalmente aceptados y esos principios éticos son los derechos humanos, que son su filosofía y son su marco jurídico. Esa es talvez en síntesis, el espíritu de este libro sobre el estado de derecho.

La importancia fundamental que tiene Dr. Serrano Caldera aportar al debate con este libro, en este momento en donde se hace imperativo un estado de derecho, un respeto absoluto a los derechos humanos en nuestro país. Lamentablemente en nuestra pobre Nicaragua, Nicaragüita, cuando alguien se roba una gallina, es un pinche ladrón (de los cuales están llenas las cárceles), pero el que se roba uno o dos milloncitos, es un nuevo millonario...

Hablar del estado de derecho es una necesidad absoluta y hablar de los derechos humanos como el complemento del estado de derecho es fundamental. Es decir en nuestro país la ley ha sido pretexto no una causa del poder, la ley es el pretexto del poder. Nosotros hemos visto como en muchos momentos de nuestra historia la ley se adecua a las exigencias del poder y ya dejé constancia de los tremendos líos que provoca, sería muy largo enumerarlos pero quisiera mencionar dos momentos que son increíbles, que parecen más que del derecho constitucional, de Ripley, 1911 y 1913. En 1911, ha caído Zelaya en 1909, pero el poder lo asume el General Juan José Estrada, liberal, con una constituyente convocada en la cual los conservadores obtienen mayoría, se da por un lado un ejecutivo liberal y una constituyente conservadora, aunque hay liberales también. La constituyente termina su constitución el 3 de abril de 1911, pero en esa constituyente hay un artículo que es el 125 que dice que el parlamento podrá juzgar y destituir a los ministros, en un régimen presidencial eso no cabe, en un régimen parlamentario si, pero indudablemente esa disposición tiene un destinatario con nombre y apellido, que es José María Moncada, el líder que ya se perfila en el liberalismo, sustitutivo del líder que cayó, José Santos Zelaya. Entonces Estrada, les dice quitemos ese artículo el 4 de abril, no lo quitan, porque los conservadores tienen mayoría, Estrada disuelve la constituyente y ahí mismo convoca una nueva constituyente, deja sin efecto la Constitución al día siguiente de haber sido aprobada por la constituyente, la disuelve y convoca a una nueva, que en un lapso de meses hace una nueva Constitución que es la del 21 de diciembre de 1911, que quedó en vigor hasta 1939. Caso increíble! Pero en 1913 está gobernando Adolfo Díaz, la constituyente hace la Constitución pero introduce dos artículos el 168 y el 170, que restringe poderes al Presidente, Adolfo Díaz ni siquiera les pide que lo quiten, sino que les dice: “firmen este decreto constituyente que declara nula la constitución que acaban de hacer y válida la constitución del 21 de diciembre de 1911”.
Esas dos se llamaron las non natas la de 1911 y la 1913, quedó la del 11, no la del 3 de abril, sino la del 21 de diciembre hasta 1939, que vino la Constitución de Somoza, él gobernó con ella, 10 años 2 meses sin elecciones, nombrado por la constituyente, a pesar de que la Constitución del 39 habla de elecciones, democracia, etc. De alguna manera ves esa diferencia entre el mundo declarativo de las constituciones y el mundo real de la política. Otro ejemplo anterior al de Zelaya, la Constitución de 1893, conocida como La Libérrima creó el voto obligatorio y universal, votan todos los mayores de edad, hombres y mujeres y es obligatorio el voto. Sin embargo él gobernó 16 años y nunca dio elecciones. Estos ejemplos que no están talvez en el libro, pero ilustran lo que quiero decir sobre esa fractura entre los dos mundos, el mundo real y el mundo legal. Igual podemos decir en los gobiernos posteriores, igual podemos decir en este momento.

Dr. Serrano Caldera, cuál es su mensaje en torno a esta temática para los lectores de Páginas Verdes?

El mensaje es que necesitamos una cultura institucional, jurídica, una cultura que fundamenta el estado de derecho y una cultura moral y ética que haga que la ley no sólo sea un juego de intereses de bancadas parlamentarias o de cúpulas políticas, sino que la ley sea realmente lo que debe ser: la expresión jurídica del contrato social, no una letra muerta.


Entrevistó : Ximena Ramírez González.

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